Dirigentes prorrogados subordinan el sindicato a los intereses politiqueros
El último ampliado de la Central Obrera Departamental (COD) de La Paz determinó prorrogar por dos años más la gestión del Secretario Ejecutivo Félix Nina y su directorio, en consonancia con la perpetuación por ocho años de Juan Carlos Huarachi en la Central Obrera Boliviana (COB) y el también prorrogado Gonzalo Quispe, de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia.
En una acalorada discusión que concluyó con la ratificación de Nina a la cabeza de la COD La Paz, apoyado por la mayoría de los delegados progubernamentales, se llevó adelante el ampliado departamental para conformar la Comisión de Poderes encargada de convocar a Congreso.
A un mes de concluir la gestión, Nina dijo, sin sonrojarse, que está satisfecho porque durante su gestión acompañó a los trabajadores en la gran mayoría de sus conflictos. En los hechos, como todos los burócratas, permitió el abuso patronal y empujó a los trabajadores a la trampa de la lucha legal.
La divergencia se produjo cuando muchos sectores observaron a sus representantes sectoriales y pidieron, como en el caso del sector minero, que cada sector evalúe a sus delegados y defina si los ratifica o no. La propuesta minera fue motivo para que otros representantes manifiesten su divergencia y planteen nuevamente la necesidad de definir la ratificación o no en un Congreso. Tras la votación se impuso la ratificación de todos los miembros de la COD.
Molestó mucho la presencia del dirigente de la COB, Juan Carlos Huarachi, a quien en diferentes momentos abuchearon sin permitirle concluir sus intervenciones. Cuando se refirió a la Gestora fue recriminado con burlas: “quien trabaja 35 años, tal vez tú de estar sentado, burócrata vendido al gobierno”. Huarachi se retiró sin llegar a la posesión de la COD ratificada. Entre silbatinas y reclamos exigiendo Congreso nacional, el dirigente fue expulsado.
A lo largo y ancho del país se ha impuesto de facto esta nueva forma de alargamientos de las gestiones sindicales, con el claro objetivo de dar estabilidad política al gobierno masista. Desde el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Trabajo se maquinan cuidadosamente las acciones a tomarse en ampliados nacionales y regionales para mantener el control de las organizaciones obreras y las otras que componen el Pacto de Unidad, para que estén bajo la dirección de burócratas incondicionales y confiables, garantizando apoyo social y laboral a la gestión de Arce y Choquehuanca.
Como retribución, el gobierno les otorga el reconocimiento legal declarándolos “en comisión”, recibiendo jugosos sueldos mensuales sin trabajar, llegando a recibir hasta 35 mil Bs., como el ejecutivo de la COB.
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Desde hace muchos años, los dirigentes vendidos al gobierno han dejado de priorizar la defensa de los intereses de los trabajadores; el sindicato ya no está para cumplir la labor para la cual ha sido creado. Y peor aún ahora, pese a que faltan casi dos años para las próximas elecciones presidenciales de 2025, los dirigentes centran toda actividad en promover y garantizar la candidatura de Arce Catacora, en dura lucha interna con la fracción de Evo Morales, principalmente en las organizaciones campesinas. A esta pugna miserable han arrastrado al movimiento obrero y popular estos burócratas sinvergüenzas.
Frente a esto, entre los trabajadores de base la bronca es generalizada contra la práctica prorroguista de los dirigentes “vitalicios”, además de un ambiente de indiferencia ante la pelea intermasista por el control del aparato estatal y los entes sindicales. Huérfanos de dirección, lo que los mantiene preocupados en primer lugar es la estabilidad laboral, que no los echen del trabajo, y segundo, mejores condiciones salariales y de vida.
Pero este estado de descontento tampoco alcanza para barrer con esta “muralla” denominada burocracia sindical. Los lacayos de los patrones y del gobierno aprovechan este estado de inacción para hacer y deshacer a su antojo en los sindicatos. Si se sigue dejando las manos libres a estos malos dirigentes, de seguro que las políticas antiobreras y proempresariales del gobierno avanzarán sin misericordia, afectando los intereses de los afiliados.
Se debe recuperar el motivo, la razón de ser del sindicato, devolviendo a las bases sus organizaciones de clase en beneficio de todos. Recuperar la INDEPENDENCIA de los sindicatos, principio organizativo central en la práctica del SINDICALISMO REVOLUCIONARIO, única forma de sindicalismo que permite la defensa inclaudicable e insobornable de los intereses de los trabajadores frente a los empresarios y el gobierno.
¡Exigimos congresos ordinarios inmediatos para reencausar en el carril revolucionario a la clase obrera y a la nación oprimida, y echar a los burócratas para reemplazarlos por nuevos dirigentes forjados en los moldes de la ideología revolucionaria del proletariado y la rica historia del sindicalismo minero y fabril!
Tomado de Masas N. 2756.

