Sistema de pensiones: neoliberal o masista empresarial y anti-obrero
𝘾𝙖𝙧𝙡𝙤𝙨 𝘼𝙧𝙯𝙚 𝙑𝙖𝙧𝙜𝙖𝙨 (RENNO).- El sistema de pensiones creado por el neoliberalismo y mejorado por el MAS está orientado a crear un gran capital dinerario en favor de los capitalistas. Corresponde su sustitución por un sistema de solidaridad, basado en el financiamiento principal a cargo de los empleadores.
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El tema de las pensiones ha vuelto recientemente a la palestra pública, a raíz de dos hechos: el primero, la huelga de hambre de mineros jubilados encabezados por el revolucionario Ascencio Cruz, exigiendo la nivelación de las rentas al valor de un salario mínimo nacional, la restitución del aporte tripartito y la administración laboral de los fondos de jubilación, entre otras demandas; el segundo, el anuncio de un laudo arbitral en el CIADI, favorable a la AFP Previsión, que impone al Estado boliviano el pago de 105 millones de dólares por los “perjuicios” derivados del retraso en la implementación de la Gestora Pública de Pensiones.
Ambos sucesos retratan, dramáticamente, el fracaso de la reforma del sistema de seguridad social. Por una parte, el sistema de capitalización individual, condena a los trabajadores a miserables rentas durante su vejez, debido a su naturaleza puramente mercantil: la pequeñez del ahorro de los trabajadores -debido a los bajísimos salarios que perciben durante toda su vida- y la creciente inestabilidad del empleo, impiden que el monto acumulado individualmente les permita obtener una jubilación, al menos, igual al último salario que percibieron. La eliminación de los aportes patronal y estatal, agravaron esa situación; aunque posteriormente se incorporó un aporte patronal de 3%, éste se destina a un fondo solidario, junto con nuevos aportes adicionales gravados a los trabajadores, y resulta insuficiente para mejorar el porcentaje de “reemplazo” que no llega ni siquiera a un 30% del último salario percibido.
La reforma del MAS de 2010 no cambió la esencia del sistema y sólo involucró la creación del Fondo Solidario para mejorar las rentas más bajas, pero ratificando la obligación de aportar al menos 30 años continuos para asegurar una renta equivalente al 70% del salario. Este fondo, además, es financiado principalmente por los aportes laborales, lo que confirma que la única solidaridad existente es entre trabajadores, pues el Estado continúa exento de la obligación de aportar.
Los resultados del sistema, después de 25 años de vigencia, son opuestos: para los trabajadores, rentas miserables que les condenan a prolongar su pobreza durante su vejez; para los capitalistas, fondos financieros enormes y baratos para mejorar sus negocios y agrandar sus ganancias. Es que la reforma neoliberal no fue una medida orientada por objetivos sociales, sino netamente empresariales: se trataba, como en todo el mundo, de generar un enorme ahorro obligatorio de los trabajadores para financiar a bancos, empresas y gobiernos, con recursos de largo plazo y muy baratos. En Bolivia, actualmente, el capital que usan los bancos para prestar y obtener ganancias millonarias, está compuesto en un 43% (12.254 millones de dólares) por los préstamos que les hacen las AFPS con fondos de los trabajadores; asimismo, el TGN tiene una deuda con los fondos de pensiones de más de 6.300 millones de dólares.
Por otra parte, el laudo arbitral en favor de la AFP Previsión, es el último incidente de una serie que le produjo enormes pérdidas a los fondos previsionales. Evo nunca rompió realmente con las empresas transnacionales ni con sus gobiernos. En el caso de los tratados bilaterales -como es el caso del tratado con España al que se acogió la AFP Previsión-, el autodenominado gobierno “antiimperialista” denunció los mismos, pero bajo sus propios términos, es decir, continuó sometido a sus reglas por otros diez años más; su ruptura fue sólo una declaración demagógica, pues en incontables ocasiones les prometió respeto religioso a sus inversiones, en especial a España, cuna de su socia Repsol.
Esa misma postura obsecuente con los capitalistas estuvo presente cuando decidió que, en el período de transición, o sea hasta que la gestora pública empiece a funcionar, las AFP seguirían administrando y percibiendo las tres comisiones que les había otorgado la reforma neoliberal; contrariamente, la gestora pública sólo percibirá dos comisiones. Así, las AFP lograron millonarias ganancias durante estos once años: en el período 2011-2021 sus utilidades netas alcanzaron la friolera de 140,8 millones de dólares, de ellos, más de 66 millones corresponden, precisamente, a la AFP Previsión, mientras la rentabilidad real de los fondos previsionales fue de apenas 1,3% para el mismo período. Por tanto, la naturaleza proempresarial del gobierno y su incompetencia, permitieron no sólo que la AFP gane un laudo por 105 millones de dólares, sino que, gracias a su inocultable preferencia por los capitalistas extranjeros, se embolsille otros 66 millones por el retraso de la puesta en marcha de la gestora.
Con todo, por lo escandalosos que parezcan estos hechos, no fueron aislados durante la década y media de gobierno populista. En 2012, la creación de ENATEX, una especie de “experimento socialista” del gobierno, supuso la pérdida de 19 millones de dólares para los fondos de pensiones, correspondientes a la deuda de la privada AMETEX, sobre cuyos activos se levantó la empresa estatal.
En síntesis, el sistema de pensiones creado por el neoliberalismo y mejorado por el MAS, no corresponde a un sistema social dirigido a cubrir al trabajador frente a incidentes que le impiden seguir trabajando para mantener a su familia, ya sea la desocupación, la enfermedad o la muerte, como se propusieron las primeras experiencias de solidaridad entre obreros (en Bolivia, por ejemplo, el Ahorro Obrero), sino que se trata, pura y llanamente de un sistema orientado a crear un gran capital dinerario en favor de los capitalistas. Por ello, corresponde su sustitución por un sistema de solidaridad, basado en el financiamiento principal a cargo de los empleadores, pues cualquier modificación formal de algunos de sus aspectos operativos no cambiará su esencia empresarial y anti-obrera.
