Trabajadores de Educación Urbana de La Paz – FDTEULP

Rescatar la Universidad para los estudiantes

La universidad atraviesa uno de sus momentos más vergonzosos, estrangulada por la acción perversa de grupos de poder (camarillas) conservadoras que la han arrastrado a la debacle. Frente a la degeneración inaudita de la dirigencia estudiantil, NECESITAMOS UNA NUEVA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA.

Gran indignación han provocado los sucesos acaecidos en la Universidad Tomás Frías de Potosí. Manos criminales lanzaron una bomba de gas lacrimógeno al interior de una asamblea estudiantil con un saldo lamentable de cuatro compañeras fallecidas y muchos heridos. Los responsables pertenecen a grupos de choque del MAS.

A la par, sale a la luz el caso del eterno dirigente estudiantil, presidente de la CUB, Max Mendoza, que estaría detrás de estas acciones violentas en Potosí, y que vive a cuerpo de rey pagado por el CEUB (más de 20 mil Bs. de sueldo), situación ilegal e inadmisible.

Los estudiantes de base han sido totalmente desplazados del gobierno de la universidad. El cogobierno ya no es ejercido como fuerza colectiva a partir de la Asamblea General como máxima autoridad. Las direcciones estudiantiles, totalmente corrompidas por las camarillas, nada tienen que ver con las bases estudiantiles, actúan a sus espaldas, no rinden cuentas de sus actos ante nadie, hacen lo que les parece en función sus corruptos intereses.

A esto nos ha llevado la llamada “institucionalización” de las universidades, claramente dirigida a anular el gobierno por la vía de cancelar todo mecanismo de participación directa de los estudiantes en los asuntos de la universidad. Situación que se ajusta al pelo a la política corruptora del gobierno del MAS de cooptación de las organizaciones sindicales, gremiales, estudiantiles, etc. para controlarlas. Corromper a los dirigentes por el camino de convertirlos en funcionarios rentados al servicio de los intereses de las camarillas.

Esta lamentable situación del movimiento estudiantil ha sido posible en la medida en que el movimiento obrero se encuentra adormilado y la juventud universitaria ha perdido la referencia revolucionaria de la clase obrera consciente. Es menester que los estudiantes recuperen el papel protagónico que, en los momentos de ascenso revolucionario de las masas, tuvieron.

La Autonomía Universitaria ha sido destruida para los estudiantes; hoy en manos de las camarillas, ha degenerado y el poder de la Autonomía es usado contra las conquistas de la reforma, contra el pueblo explotado y oprimido.

Es urgente que los estudiantes despierten y recuperen la autonomía y el cogobierno de manos de las camarillas y los delincuentes que fungen como dirigentes, y ponerla al servicio de los estudiantes y los intereses generales de la universidad.

Cae el dinosaurio evista Max Mendoza

El caso escandaloso del eterno dirigente de la CUB, Max Mendoza, rentado con un salario de más de 21 mil Bs., ha puesto en evidencia el grado de degeneración a la que ha caído el sistema universitario público en manos de las camarillas que, amparadas en la autonomía universitaria, han puesto a la universidad al servicio de sus mezquinos intereses anulando el poder estudiantil dentro del cogobierno por la vía de la corrupción de sus dirigentes.

La autonomía universitaria y el cogobierno docente estudiantil son conquistas históricamente logradas por los estudiantes. No son revolucionarias ni reaccionarias por sí mismas, depende al servicio de quienes estén. Ahora están al servicio de la clase dominante, reflejando toda la podredumbre de la incapaz y decadente burguesía nativa, negación misma de la ciencia y la cultura.

La autonomía universitaria es una conquista absolutamente necesaria si se quiere que la universidad cumpla su función de creación de ciencia y cultura, libre del sometimiento a los intereses circunstanciales de los gobiernos burgueses de turno, y han sido los estudiantes los que, bajo el impulso de los explotados, en momentos de ascenso revolucionario de las masas, han logrado, como poder estudiantil dentro del cogobierno, materializar esa independencia.

No debemos permitir que quienes son parte del lamentable estado de corrupción en que se encuentra la Universidad ahora quieran ahondar aún más la contrarreforma reaccionaria cuestionando la autonomía universitaria y el cogobierno y pretendiendo imponer reglamentaciones antidemocráticas como la de limitar la permanencia estudiantil.

El repudio que ha despertado este caso en toda la opinión pública, ha obligado al sector evista del MAS a renegar de Max Mendoza tratando de lavarse las manos y el sector antievista del MAS busca sacar provecho del caso.

La prensa nacional informa que Max Mendoza ha sido detenido en la localidad de Sacaba del valle cochabambino e inmediatamente trasladado a la ciudad de La Paz para ser juzgado por el delito de daño económico al Estado. La noticia no deja de ser espectacular porque, hasta la víspera, este personaje salía a la prensa justificando el sueldo suculento que percibía de la universidad, su larga e ilegal permanencia en la dirigencia estudiantil universitaria y con alevosía amenazaba con someter a la justicia ordinaria a todos aquellos que se atrevan a seguir atentando contra su “dignidad personal” difundiendo memes por las redes sociales.

De lejos se puede percibir que la detención del que fuera hijo mimado del Evo es una medida tomada por el ministro Del Castillo con la finalidad de cerrarle el paso al jefe del MAS para que, en el Congreso universitario no pueda seguir controlando la Confederación Universitaria Boliviana (CUB) y la cúpula universitaria en general. En suma, las fracciones del MAS lucharán por el control de la universidad boliviana.

Por otra parte, se trata del desesperado afán por lavarle la cara al oficialismo que en este escándalo ha resultado acorralado desde muchos flancos provocando la profundización de su crisis interna.

Se trata de una maniobra destinada a calmar las aguas de un torrente que amenaza por barrer con el oficialismo del escenario universitario; sin embargo, la gente intuye que todo es un tongo y que la justicia corrupta encontrará el camino para que Mendoza recobre su libertad sin haber devuelto un centavo del dinero despilfarrado en sus sueldos y viajes tanto al extranjero como nacionales.

El escándalo ha sacudido, ni duda cabe, al movimiento estudiantil. Pero, al margen de la irrupción del proletariado en el escenario político como dirección de la nación oprimida, por tanto, también de la universidad, se dificulta la tarea de los revolucionarios (URUS) de lograr que el movimiento estudiantil pueda enrumbar el proceso actual hacia una salida revolucionaria que comience por echar de la universidad a las camarillas de la politiquería masista y de la derecha tradicional para poner a las casas superiores de estudio al servicio de la revolución social.

La crisis universitaria no es un problema generacional, no se va a resolver cambiando dirigentes viejos serviles a las roscas docentes y el gobierno, por nuevos dirigentes jóvenes igualmente serviles al gobierno y las roscas. La crisis universitaria es una crisis que enraíza en la estructura económica de un país capitalista atrasado, una crisis que resulta del estancamiento del desarrollo de las fuerzas productivas, sometidas a los intereses del gran capital financiero imperialista (transnacionales) y a la chatura de la burguesía nativa.

El proceso de cambio MASista es una impostura, es un fracaso, no ha surgido una poderosa burguesía nacional ni menos un Estado soberano. Bolivia sigue siendo un país atrasado y el Estado plurinacional una caricatura que con otro nombre perpetua las viejas relaciones de explotación y opresión nacional de Obreros, naciones indígenas campesinas, estudiantes y clases medias empobrecidas.

Estamos ante la necesidad de una nueva Revolución Universitaria, que sea parte de una revolución social en el país que permita barrer con la corrupción y el abuso, con los dirigentes prebendales y vendidos, con las camarillas docentes mediocres, proponentes y abusivas. Que permita recuperar el verdadero sentido de la Autonomía Universitaria y del Cogobierno Paritario Docente Estudiantil como instrumentos al servicio de los intereses de emancipación nacional y social del pueblo oprimido y los estudiantes, que permita reencaminar la reforma universitaria en la perspectiva de los intereses históricos del proletariado y la nación oprimida, que permita poner en pie una Universidad científica y revolucionaria.