La escuela y la educación sexual científica, libre de los prejuicios del clero y la derecha
La puesta en vigencia de la malla curricular modificada ha provocado el debate en torno a cómo y quién debe impartir la educación sexual a los niños y jóvenes en edad escolar. Los maestros no deben ceder ante los prejuicios feudales de la vieja derecha y del clero y las estupideces retrógradas de la derecha masista.
La vieja derecha y el clero han forzado una interpretación subjetiva de la tendencia posmoderna de la Reforma Educativa “Siñani – Pérez” que parte del respeto a las opciones de género que elijan libremente los seres humanos, según sus inclinaciones sociales, psicológicas y biológicas, postulando el derecho que tienen los homosexuales, por ejemplo, de contraer la unión legal de parejas del mismo sexo, etc.
La exageración llega a tal punto que, por ejemplo, al hablar del placer y del displacer con los niños y niñas focalizan la orientación sólo al placer sexual, cayendo en un pansexualismo insostenible, olvidando que el ser humano es tan complejo que también puede tener vivencias de otro tipo de placeres, como por ejemplo por la comida, por la música, por la lectura de un poema, o el placer de entregarse a una causa política o ideológica.
Llegan a conclusiones tan burdas cuando señalan que enseñar a los niños a conocer sus cuerpos diferenciándose del sexo opuesto es una manifestación de una abominable perversión sexual, olvidando que en la familia cuando se bañan las y los hermanitos conocen sus diferencias de manera natural.
Terminan planteando que la educación sexual es un derecho privativo de la familia, según los preceptos de la santa Iglesia que enseña que Dios ha creado al hombre y a la mujer diferenciados y para cumplir funciones distintas; consideran que la malla curricular, al incorporar este tipo de temáticas en sus contenidos, está pretendiendo ejecutar la política “castrocomunista” orientada a que el Estado pueda meter las narices dentro de la sagrada familia que es el último reducto de libertad frente a la dictadura.
Los maestros deben dejar claramente sentada su posición al respecto para no ceder ante los prejuicios feudales de la vieja derecha y del clero, y las estupideces retrógradas de la derecha masista, como eso de que las piedras tienen sexo y que pueden reproducirse por el solo hecho del contacto entre ellas.
Partir de la evidencia de que estamos viviendo la decadencia y la descomposición del sistema social capitalista, cuyas emanaciones nauseabundas invaden a todas las instituciones y también a la educación; que los niños y jóvenes son los más vulnerables y víctimas de las consecuencias de esta decadencia que llega a sus hogares a través de la televisión, los teléfonos celulares y de todas las manifestaciones culturales y sociales como la música, la moda y las prácticas sociales de diferente índole.
La educación sexual en manos de los maestros debe partir del desarrollo psico – biológico y social de los alumnos, dosificando sus contenidos según sus edades y sus intereses dominantes, usando los recursos que proporciona la ciencia al respecto; por ejemplo, enseñar por qué aparecen sobredimensionados los instintos sexuales en la pubertad, etapa en que despiertan y entran en funcionamiento hormonas que impulsan la maduración de los órganos sexuales internos, externos y de las funciones sexuales de los seres humanos.
Esta educación debe servir como coraza para que los niños y los adolescentes puedan protegerse y defenderse de los peligros que les rodea tales como las aberraciones sexuales que vienen aparejadas con el alcoholismo y la drogadicción, los feminicidios, la prostitución infantil, los abusos sexuales, la maternidad precoz y sus consecuencias, los incestos, etc.
¡Guerra al oscurantismo de la vieja derecha clerical y al masismo retrógrado, anticientífico y reaccionario!
Tomado de Masas N. 2738.

