Trabajadores de Educación Urbana de La Paz – FDTEULP

La putrefacción del MAS

Llegó al poder levantando la figura del indígena cocalero Evo Morales como estandarte de garantía revolucionaria por su origen, en un país que por siglos soporta la opresión y discriminación a las naciones originarias por la racista burguesía nativa blancoide.

La Bolivia indígena se deslumbró con el fenómeno inédito de un indio en el poder e ignoró el mensaje conciliador del caudillo dirigido a calmar a la burguesía y el imperialismo asegurándoles absoluto respeto a la propiedad privada en todas sus formas y dimensiones ya sea nativa o imperialista, grande, mediana o pequeña. Y que su gobierno ofrecía garantía de estabilidad social en el país para el buen desarrollo de sus negocios.

Muy pronto la burguesía y el imperialismo comprobaron que el indígena en el Poder no era ningún peligro. El discurso pretendidamente revolucionario y antiimperialista estaba bien para mantener al pueblo oprimido en la ilusión del “proceso de cambio”. La impostura, sin embargo, fue haciéndose evidente ante las masas empobrecidas que desilusionadas se apartan del MAS determinando así su agotamiento político.

La agonía política del MAS y de su caudillo ha entrado en un proceso de putrefacción. Esa bolsa sin programa de izquierdistas pequeño-burgueses y caciques indigenistas, reformistas sedientos por saquear el Estado para hacerse ricos, ha estallado poniendo en evidencia la corruptela masista.

Evistas y arcistas, enfrentados en una lucha a muerte por eliminarse mutuamente para las elecciones de 2025, no tienen el menor reparo en sacar a la luz los negociados de unos y otros. Negociados que socaparon mientras gozaron del poder y la confianza del pueblo.

¿Quiénes mataron a la gallina de los huevos de oro?

El gas que se vendió al Brasil y la Argentina durante ya más de veinte años finalmente se ha agotado y con él, la principal fuente de ingresos el Estado. El gobierno del MAS dispuso de estos recursos extraordinarios a discreción despilfarrando buena parte de ellos en inversión pública mal planificada y dispendiosa, en obras según el capricho ostentoso del caudillo, en negociados de los masistas para hacerse ricos, pero, en ningún caso, en un desarrollo y diversificación serio y planificado de la economía.

Quienes se beneficiaron directamente de la bonanza económica fueron la burguesía agroindustrial del Oriente y sus socios extranjeros, las operadoras transnacionales de la explotación de los pozos de gas hasta agotarlos sin haber invertido nada en la exploración de nuevos reservorios, las transnacionales mineras, los empresarios privados, los grandes comerciantes y contrabandistas, etc. pero en ningún caso el pueblo trabajador mayoritariamente inmerso en el comercio informal, refugio de la fuerza de trabajo desocupada.

La caída vertiginosa de la renta petrolera ha dejado un enorme hueco en la economía nacional. Hueco que el actual gobierno masista está cubriendo comiéndose primero las reservas internacionales que también ya se han agotado, recurriendo al endeudamiento externo e interno que también ya llega a su límite, finalmente recurriendo a vender las “joyas de la abuela”, ley del oro, esto mientras desesperadamente busca atraer la inversión extranjera flexibilizando las leyes de hidrocarburos y minería a favor del capital financiero, remachando más nuestra condición de semicolonia sometida a los intereses del imperialismo.

La vieja derecha opositora acusa al MAS de haber matado a la gallina de los huevos de oro, hasta la fracción masista de Evo Morales pretende deslindar responsabilidades en la muerte de esta gallina.

Pero la verdad es que la gallina ya nació enferma de entreguismo burgués. ¿Con que cara, por ejemplo, los de Comunidad Ciudadana, seguidores de Carlos D. Mesa, pueden deslindar la responsabilidad del gobierno de Sánchez de Lozada – Mesa Gisbert en la capitalización de YPFB que entregó la explotación del gas y el petróleo a las transnacionales a precio de gallina muerta de la forma más descarada? Al extremo de entregar pozos en producción como si fueran pozos nuevos a favor de las transnacionales.

Luego vino la falsa nacionalización del MAS que mantuvo a las operadoras transnacionales, declarando que se habían convertido en “socias y no patronas”, en el control de la explotación de los pozos gasíferos hasta agotarlos sin haber explorado nuevos pozos.

A la gallina de los huevos de oro la mató el entreguismo proimperialista de la inútil burguesía a través de sus gobiernos neoliberales y luego reformistas impostores.

El evismo posibilita la aprobación de la Ley del Oro

Los evistas convertidos en enemigos jurados del gobierno de Arce Catacora se dan cuenta que al rodar la cabeza de Arce como consecuencia de la crisis económica, también rodarían las suyas y las de sus aliados (los empresarios); incuestionablemente, las mayorías pobres de este país pagarían las consecuencias del levantamiento de la subvención a la gasolina y al diésel; la seguridad de un proceso inflacionario que desataría un estallido social que arrase con todos, etc.

Contra los deseos del caudillo indígena bárbaro y mandón, la realidad les impone la necesidad de salvar, así sea momentáneamente, el viejo orden social que se tambalea.

Los evistas, al igual que en la Cámara de Diputados, ceden en el Senado y votan por la ley a pesar de los berrinches de la derecha tradicional, con la advertencia a Arce de que sólo puede vender una parte del metal precioso (21 toneladas), cuya monetización alcanza más o menos a unos 1.500 millones de dólares.

El presidente tiene la esperanza de poder hacer aprobar también los proyectos que ha enviado al parlamento para contraer otros 1.700 millones de dólares del crédito internacional. Sumados, tendría como fondos de libre disponibilidad algo más de 2.200 millones dólares que le permitirían bandear la crisis por un tiempo más.

Arce no pierde la esperanza de encontrar otras fuentes de financiamiento hasta lograr materializar toda su política entreguista del litio y de las reservas minerales de “clase mundial” a las transnacionales, vivir de las limosnas que recibiría por la entrega a vil precio de los recursos naturales del país, obligado a desarrollar la misma política antinacional, típica de todo gobierno burgués.

Esta política entreguista, lejos de mejorar las condiciones de vida de los oprimidos y explotados, llenará las bolsas de los empresarios privados y de los inversionistas extranjeros. Las mayorías pobres de este país seguirán agonizando de hambre y de privaciones.

La estabilidad económica” está asentada en el tormento del hambre en la mayoría de los hogares bolivianos; por eso no se descarta que el malestar social se acentúe y la posibilidad de futuras eclosiones sociales asomen por el horizonte.

Con 43 toneladas de oro como reservas internacionales avaluadas en unos 2600 millones de dólares, de las cuales por la ley aprobada el gobierno puede vender hasta 21 toneladas y obtener unos 1300 millones de dólares. A esto sumamos los créditos externos aprobados en marzo por 400 millones de dólares y los que están en trámite por otros 800 millones. Con lo que el gobierno podrá disponer de aproximados 2500 millones para enfrentar la carencia de dólares en el mercado y continuar financiando el elevado déficit público.

Ahora podemos decir que Arce, por el momento, respira tranquilo, como también la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, quienes destacaron estas normas como “necesarias y oportunas”.

Si bien esta importante inyección de dólares frescos a la economía le permitirá afrontar la crisis económica por un tiempo más, lo cierto es que con estas medidas no se soluciona el problema de fondo, que hizo que las cosas lleguen a tal extremo que el gobierno tenga que vender los últimos ahorros del país para evitar el inminente colapso económico.

Las preguntas que obligadamente saltan son: ¿Con qué se repondrá el oro que se vende? ¿Cómo se pagará las obligaciones de pago de capital e intereses a los organismos internacionales? ¿Cómo se seguirá cubriendo un elevado gasto fiscal si los ingresos a las arcas del Estado están disminuidos?

El tan pregonado “Modelo Económico, Social, Comunitario, Productivo” masista ha hecho que el excedente económico del funcionamiento del aparato productivo del país vaya a parar a las cuentas de los grandes capitalistas extranjeros y nacionales, sin dejar casi nada, una miseria en materia de impuestos y regalías, para el Estado.

Las jugosas rentas extraordinarias de las petroleras extranjeras (Repsol, Petrobras, Total, EP, etc.), las riquezas del zinc, plomo y plata apropiadas por Sumitomo (San Cristóbal), Panamerican Silver, Manquiri, etc., dejando no más del 9% de sus ganancias brutas, y ni qué decir del saqueo descarado del oro por capitales chinos con camuflaje cooperativista que no pagan ni el 5% en regalías e impuestos, y los terratenientes del Oriente (los otros mimados por el gobierno de Evo Morales y Arce Catacora) que pagan anualmente el RAU (Régimen Agropecuario Simplificado) de sólo 29 Bs. por hectárea cultivada.

Todos estos son ejemplos concretos de cómo estos sectores burgueses fueron quienes se hincharon con el modelito del MAS, y cómo nuestras riquezas y plusvalía, en gran medida, se van al extranjero. Por lo visto esto no cambiara, puesto que en los hechos y no en el discurso, el contenido clasista de las políticas masistas es proburguesa y proimperialista.

El otro efecto de la aplicación de este “modelo” falsamente socialista es el empobrecimiento de la gran mayoría de la población. Para Arce Catacora, “el mejor indicador (económico) es el bolsillo de los bolivianos y bolivianas”. El “genio” de las finanzas confunde los bolsillos de los grandes empresarios bolivianos y extranjeros, con los bolsillos vacíos del pueblo que han visto disminuir sus ingresos en estos últimos años. Los trabajadores temiendo que aceptar recortes salariales, eliminación de conquistas sociales y sobreexplotación, para no perder sus fuentes de trabajo. Precarización del trabajo e informalidad del empleo y alta tasa de desocupación camuflada en el comercio informal, son las características del mercado laboral de hoy en día. Mientras unos engordan sus cuentas bancarias hasta reventar, otros, cada día que pasa, pueden llevar menos comida a la boca.

Por último, no se está “industrializando” el país. Nuestros ingresos son fundamentalmente por la venta de nuestros recursos naturales (gas, plata, zinc, plomo y el “bendito” oro). En más de una década de bonanza por los altos precios de las materias primas, no se utilizó este dinero extraordinario para promover una industria liviana, mediana y pesada.

Desde hace dos años el gobierno habla de “sustitución de importaciones”, pero esas 43 fábricas que anuncia el gobierno, no son nada frente al caudal de importaciones de mercancías para el consumo de la población y el aparato productivo. Lo sustancial de nuestros ingresos sigue proviniendo de la miserable renta que dejan las empresas depredadoras en minería, hidrocarburos, agroindustria al país, y no del plus valor creado por un ausente aparato industrial, donde la mano de obra, junto a la tecnología, se convierten en las fuerzas productivas más importantes, como en los países de capitalismo desarrollado.

El masismo totalmente agotado

La demagogia masista se agota porque ya no hay los cuantiosos recursos que despilfarraba irresponsable y cínicamente en el pasado para engañar a los bolivianos y principalmente a la clase obrera. Atrás quedaron los impactantes y teatrales anuncios de Evo Morales de la nacionalización, el doble aguinaldo, etc., y ahora su heredero Arce presenta 4 pobres decretos que son pichangas, el 3% de aumento salarial y el 5% al salario mínimo nacional, el refrito de 2 horas de tolerancia para los trabajadores que estudian y asueto de mediodía a padres y madres en el día del padre y de la madre.

Así ha acabado el rimbombante “proceso de cambio”, en la mayor pobreza, en el retroceso económico y social, con la salud y la educación por los suelos, con un Estado quebrado.

Pero, en medio de la mayor crisis económica y financiera de los últimos tiempos como dijo el ministro de Economía, el gobierno sigue aceitando con todo tipo de prebendas a los dirigentes sindicales, a Huarachi y Cia., que de miserables que son actúan como perros leales declarando abiertamente en la marcha del 1ro de Mayo que la unidad de la clase obrera es nada más y nada menos que “en torno al gobierno de Arce”, no tienen ninguna vergüenza de aparecer embracetados con los gobernantes cuya gente se puso en campaña electoral anticipada. Huarachi abrazado al presidente Arce en La Paz, Borda con el ministro Del Castillo en Santa Cruz.

El entreguismo y colaboracionismo de los dirigentes con el patrón gobierno es una traición a la clase obrera boliviana, prueba del abandono de principios sindicales básicos como la independencia y la democracia. Repudiando ese accionar los fabriles paceños pasaron por la concentración masista de San Francisco gritando “no somos masistas somos fabriles.”

Arce, para apantallar, además anunciando el descubrimiento del nuevo pozo hidrocarburífero Yope-X1 en Yapacaní, cosa ya sabida desde enero, pero que apenas producirá 115 barriles de petróleo día y 0,04 millones de metros cúbicos de gas día (MMmcd) por ser una estructura muy pequeña como indica el experto Álvaro Ríos. Así Lucho Arce trata de espantar los temores que con razón dominan el ánimo de los bolivianos que saben del agotamiento de las reservas de gas, lo que se ha traducido en reducción de la renta hidrocarburífera y consiguiente agotamiento de las reservas de divisas provocando inestabilidad cambiaria del dólar. Sin embargo, el gobierno y los burócratas han tenido algo de sinceridad al anunciar sorprendentemente que “nos esperan días difíciles”. Esa es la verdad, pero es para los explotados, para los trabajadores, mientras empresarios criollos, trasnacionales, cooperativistas auríferos pantalla de empresas extranjeras y politiqueros, siguen felices saqueando las divisas y los recursos naturales. El MAS y los dirigentes cobistas son cómplices de todo ello, incapaces de ponerle freno.

Urge superar la barrera de la burocracia sindical para llegar al movimiento obrero y otros sectores con la finalidad de prepararlos para las futuras confrontaciones sociales con la finalidad evitar que la crisis económica termine destruyendo a la clase revolucionaria y a sus aliados naturales como son los campesinos y la clase media pobre de las ciudades y, frente a la incapacidad del Estado burgués para resolver los problemas de los oprimidos, conducir la lucha hacia la instauración del gobierno obrero campesino.

Sólo la clase obrera, organizada en torno a su partido, el POR, retomando su propia estrategia revolucionaria señalada en la Tesis de Pulacayo (1946), la Tesis Socialista del IV Congreso de la COB (1970) y la Asamblea Popular (1971), entre otros documentos políticos del movimiento obrero, retomando su papel de vanguardia revolucionaria del conjunto de la nación oprimida, podrá acabar con esta vieja sociedad podrida y sus polítiqueros ladrones, expulsando del poder a la burguesía y de país al imperialismo.

Tomado de Masas N. 2743.