El malestar social crece, pero no se materializa en movilización política y revolucionaria
Ocho semanas de duro enfrentamiento del magisterio urbano movilizado con el gobierno y los resultados son miserables, casi nada, 2.500 ítems incompletos y 8.000 horas para la deuda histórica que crece incesantemente desde hace muchos años.
Así, el magisterio urbano ha puesto al descubierto la total incapacidad de este gobierno para atender las necesidades más elementales de la educación, de la salud y de toda la población. Ha puesto en evidencia que los gobiernos del MAS y sus predecesores han causado la total insolvencia del Estado burgués orillándolo hasta su quiebra por haber despilfarrado los millonarios ingresos que tuvo el país con la exportación del gas a Argentina y Brasil.
Ahora el gobierno pretende mostrarse como duro e inflexible al sostener que no negociará más con la dirigencia de la Confederación del sector que, según él, ha caído prisionera del trotskismo radical. La realidad es que el gobierno del MAS, expresión de la burguesía incapaz, ya no tiene nada que ofrecer a los miles de maestros movilizados en la ciudad de La Paz y en todo el país.
Estamos frente a la constatación objetiva del agotamiento del régimen burgués, incapaz de sacar al país de su condición de atraso y miseria generalizada. No puede dar ni educación, ni salud, ni trabajo, ni seguridad social a la mayoría hambrienta que sufre día a día la angustiosa necesidad de llevar el pan a la casa de mil maneras de trabajo informal, o trabajos precarios, o trabajos formales mal pagados con salarios que no alcanzan a cubrir el mínimo vital necesario para para vivir con lo mínimo indispensable.
Esto, mientras una minoría de empresarios, latifundistas agropecuarios, grandes comerciantes y contrabandistas, cooperativistas del oro asociados a empresas extranjeras, transnacionales y pandillas de funcionarios masistas corruptos se enriquecen, dejando casi nada para el país.
Al pueblo trabajador, frente a la incapacidad burguesa, sólo nos queda la alternativa de luchar por derrocar a la burguesía e instaurar el gobierno obrero-campesinos y de todos los oprimidos para vencer el atraso y la miseria.
El malestar social crece, pero en la medida en que éste no se oriente hacia acabar con el orden social burgués, se frustrará en los límites de la lucha politiquera entre masistas evistas, masitas arcistas y la vieja derecha neoliberal.
Una perspectiva revolucionaria a la lucha de las masas
El mañoso discurso en sentido de que son sólo unos cuantos dirigentes intransigentes quienes impiden los acuerdos porque los maestros de base están felices con la aplicación de la malla curricular y con los ítems ofertados permanentemente es desmentido por las multitudinarias movilizaciones que se repiten todos los días.
Las asambleas populares en defensa de la educación fiscal y científica en Sucre, La Paz y Cochabamba han abierto el camino para la incorporación de los otros sectores enarbolando, junto al problema educativo, también sus propias reivindicaciones como el rechazo a la gestora pública de pensiones, la jubilación con el 100 % del sueldo como trabajador activo, el incremento de sueldos y salarios, la terca resistencia de la población al paquete de leyes que busca penalizar la protesta social y reglamentar el derecho a pensar y a ser libremente informada.
En la línea de parar las negociaciones con la dirigencia, el gobierno anuncia que irá directamente a las bases para entregar los ítems y las horas para la deuda histórica y, con el propósito de fracturar desde abajo al magisterio movilizado apoyándose en los sectores más conservadores y renuentes a la movilización, arreciar sus mecanismos de represión administrativa a través de los directores distritales y de unidades educativas. Por otra parte, pretende utilizar a las cúpulas de las juntas escolares políticamente controladas por el oficialismo para movilizar a padres de familia contra el magisterio. La eficacia o no de este aparato represivo está en relación directa al grado de movilización y radicalización al que han llegado las bases.
Sin embargo, al coincidir con un periodo de reflujo que parece iniciarse debido al cansancio y porque no logra entroncar rápidamente en una movilización general, puede tener su efecto por un período brevísimo.
Se percibe que, debido al miserable incremento de los sueldos y salarios, la terca persistencia del gobierno en imponer la vigencia de la Gestora Pública y la imposibilidad de que las condiciones de vida y los ingresos mejoren en esas inmensas masas de cuentapropistas, rápidamente puede expresarse en movilizaciones el malestar social ya reinante; será el momento en que se pueda incorporar nuevamente el magisterio nacional retomando las consignas incumplidas que ahora las empuja a las calles.
El momentáneo reflujo que puede darse en las bases del magisterio no debe expresarse como frustración y desmoralización que son signos de derrota. Es preciso dar una perspectiva revolucionaria a la experiencia ya vivida por capas importantes de la vanguardia de las masas. Esa experiencia es que el Estado burgués se encuentra totalmente agotado, que ya no ofrece nada a la sociedad, sólo la destrucción de las conquistas fundamentales de la educación y de las conquistas sociales, económicas y políticas de los explotados y oprimidos de este país.
La única salida para salvar al país del atraso, de la barbarie y de la miseria es construir un nuevo Estado de obreros, campesinos y de la clase media más pobre. Frente al fracaso y agotamiento del Estado burgués, está a la orden del día la necesidad de luchar por estructurar el gobierno obrero campesino.
Tomado de Masas N. 2741.





