La economía del país al borde del desastre
Todos los días los economistas burgueses anuncian un inminente desastre económico, dada la insolvencia del Estado para enfrentar el creciente déficit fiscal, el agotamiento de las reservas internacionales, la caída vertiginosa de los ingresos por la exportación de gas, el incremento de la subvención a los carburantes y los insignificantes aportes al Estado por parte de los agroindustriales latifundistas del Oriente, y de la desenfrenada e incontrolada explotación de oro por las cooperativas auríferas detrás de las cuales operan poderosas empresas chinas, etc.
- La corrupción muestra la podredumbre burguesa y acelera la agonía del MAS
- A la burocracia sindical le cuesta cada vez más contener el descontento de las bases
¡ALERTA! que, como no puede ser de otra manera, estos lacayos de la miserable burguesía pronostican que es imperioso que se adopten medidas de shock como la devaluación monetaria, el levantamiento de las subvenciones y otras medidas brutales contra la economía de las grandes mayorías empobrecidas, para preservar la buena salud de la burguesía.
El gobierno, por su parte, insiste en que con su milagroso “Modelo Económico Social Comunitario Productivo” estamos “saliendo adelante”; sin embargo, en el proyecto de Ley del Presupuesto General del Estado (PGE) 2023 prevé que todas las empresas estatales entreguen sus divisas por concepto de exportaciones al BCB; buscando mitigar la caída de las reservas internacionales a costa de las empresas del Estado. ENDE, por ejemplo, deberá cubrir con sus ganancias el pago del bono dignidad.
Hay que dar por descontado que el Gobierno recurrirá necesariamente a utilizar los fondos de pensiones para cubrir el déficit del gasto corriente, además de seguir endeudándose en condiciones en que por la crisis capitalista mundial las entidades financieras han elevado las tasas de interés.
La crisis va a estallar en algún momento y los que cargarán con ella serán los trabajadores y las grandes mayorías empobrecidas. La condición burguesa de la política del gobierno del MAS determina aquello. Jamás el gobierno se atreverá tomar medidas contra los intereses de la burguesía y las empresas imperialistas que saquean el país.
Según el periódico El DEBER, vocero de la oligarquía cruceña, cínicamente los empresarios solicitan al Gobierno “que excepcionalmente este 2022 no se pague el aguinaldo, obtener créditos bancarios y realizar negociaciones unilaterales con los trabajadores, son algunas de las opciones que contemplan empresas que por la coyuntura nacional y externa afirman no estar en condiciones de cumplir con sus obligaciones salariales este fin de año”.
Todos los cambios están determinados por la crisis
Estamos viviendo un período de rápidos y profundos cambios que se operan en la realidad social, política y economía que, a momentos, pareciera que surgen de manera atropellada para las mentes acostumbradas a ver los fémenos como si fueran aislados unos de otros, cuando en realidad, actúan en una relación dialéctica condicionándose mutuamente.
En este sentido, el paro cruceño dirigido por la ultraderecha, las contradicciones internas que se han generado en su seno y los manotazos torpes del gobierno frente a ese movimiento, el hecho de que el país no se haya polarizado en torno al censo provocando la derrota del enfrentamiento cupular entre el gobierno y la ultraderecha cruceña, la irrupción de amplias capas de las masas cuentapropistas por la desesperación de resolver o encontrar respuestas concretas al agravamiento de sus lamentables condiciones de existencia, la suerte que va tomando la persecución política contra los dirigentes y organizaciones sindicales revolucionarias, etc., se producen en un escenario común que es la aceleración de la crisis económica.
El gobierno enfrenta el grave deterioro de la economía. Los ingresos por las exportaciones de gas están en caída por el agotamiento de las reservas y por la consecuencia de la recesión mundial; las exportaciones de los pocos productos como la soya, la carne, el oro que se explota sin control, etc., no son relevantes como ingresos al TGN y sólo favorecen a las empresas y cooperativas que aportan poco al Estado boliviano.
En contrapartida los gastos del Estado o permanecen inalterables o aumentan día que pasa; como consecuencia de ello, la brecha del déficit fiscal aumenta. No existen visos de que este déficit se pueda superar por el aumento de la producción porque también el país está viviendo la recesión económica; La posibilidad de los créditos internacionales se van reduciendo cada vez más y lo único que queda es lo poco que sobra de las reservas del BCB, y la posibilidad de usar los recursos de los fondos de capitalización individual y de los seguros a corto plazo.
En el presupuesto general del Estado para el próximo año el gobierno ha reducido la inversión pública en todos los rubros de la economía y el único rubro que ha aumentado es para el gasto de sueldos y jornales con la finalidad de mantener la monstruosa burocracia inútil del Estado, provocando así el agravamiento del déficit fiscal. En medio de la imparable crisis interna del MAS, Arce sabe que reducir los sueldos y la cantidad de funcionarios públicos provocará un tsunami político que puede poner en riesgo la posibilidad de seguir gobernando.
El gobierno trata de reducir el déficit fiscal a costa de mayor sacrificio de la gente, que ya se encuentra al borde de la asfixia económica, por la vía del incremento en los impuestos, ver la forma de reducir las subvenciones a la gasolina y el diésel, entregar lo antes posible y en condiciones leoninas los recursos naturales como el litio al control de las transnacionales.
Pero, como gobierno burgués que es, es inevitable que al final tenga que aplicar las medidas que toda la jauría de economistas burgueses reclama: elevar el precio de los carburantes, aplicar una durísima flexibilización laboral en los sectores productivos y de servicios, reducir los presupuestos de la educación y la salud, como ya se está aplicando, etc., medidas que serán respondidas por la gente en las calles.
De esta realidad económica deriva la incapacidad del gobierno para la atención a las necesidades de los servicios fundamentales como educación y salud, de los múltiples problemas sociales como son los sueldos miserables en gran parte de los trabajadores que dependen de un patrón, del desastre de la seguridad social tanto a largo como a corto plazo.
El gobierno apresuradamente pretende anticiparse a la convulsión social descabezando a los sindicatos independientes y encarcelando a sus dirigentes, arrecia la persecución política y estimula el surgimiento de tendencias fascistoides en su seno teniendo a los jueces y a los aparatos represivos del Estado en acción para perseguir y apalear a los inconformes.
El crecimiento del malestar social repercute directamente en la crisis interna del MAS y el agotamiento político de la vieja derecha; las masas, frente al derrumbe de la politiquería burguesa, no atinan a dar el salto en su conciencia echando por la borda el caduco Estado burgués y sus mecanismos de funcionamiento como la impostura de la democracia representativa, el parlamentarismo, el electoralismo y el legalismo, por la ausencia del proletariado enarbolando sus propias banderas revolucionarias.
LA ÚNICA RFESPUESTA POSIBLE A LA BARBARIE BURGUESA ES LA REVOLUCIÓN PROLETARIA QUE DE A LUZ A LA NUEVA SOCIEDAD SOCIALISTA SIN EXPLOTADORES HAMBREADORES Y CHUPASANGRE.
Tomado de Masas N. 2726



