Federación de Trabajadores de Educación Urbana La Paz – FDTEULP

La crisis del MAS, el fracaso del reformismo burgués disfrazado de izquierdista

Las grandes mayorías trabajadoras que cargan sobre sus espaldas todo el peso del atraso y la miseria que agobia al país tienen que soportar, encima, las consecuencias de la mezquina guerra interna del MAS, una guerra de ambiciosos por el control del Gobierno para gozar de las mieles del poder y nada más.

El 15 aniversario del “Estado Plurinacional”, farsa masista que encubre la continuidad de la excluyente y racista república burguesa, encuentra a los adversarios enfrascados en su mezquina guerra, los evistas con un antipopular bloqueo “nacional” e “indefinido” que no podrá sostenerse por mucho tiempo, circunscrito apenas al departamento de Cochabamba, pero que paraliza el eje troncal, y los arcistas celebrando el aniversario con una concentración que ha abarrotado la Plaza Murillo y alrededores como demostración de fuerza frente al debilitado caudillo cocalero.

La crisis interna del MAS desde hace tres años se viene profundizando más y más al punto de que se ha fracturado orgánicamente, apareciendo en el escenario dos organizaciones disputándose la sigla y los aparatos burocráticos del partido. Una a la cabeza de Evo Morales y la otra de Luis Arce.

En esta lucha están ausentes diferencias políticas, y todo gira en torno a diatribas e insultos entre los dos caudillos buscando cuál de ellos tendrá la titularidad oficial de la candidatura presidencial para las elecciones de 2025.

Como hemos dicho muchas veces, se trata de una disputa entre Sancho Panzas desesperados de capturar el control del Estado como fuente de pegas y de plata para satisfacer a miles de seguidores oportunistas. En su momento dijimos que en esta disputa llevaba ventaja el dueño circunstancial del aparato estatal porque tiene en sus manos recursos financieros y materiales que le permiten, por ejemplo, trasladar gente de uno a otro lugar, de ofrecer cargos y otras prebendas, de controlar a miles de funcionarios públicos, etc.; mientras que Evo Morales, desde el principio, ha tenido que batirse desde su refugio del Chapare, logrando fracturar algunas organizaciones campesinas de Potosí, Cochabamba, Oruro y sectores de interculturales de Santa Cruz.

En los centros urbanos, ni siquiera en el Chapare tiene apoyo, con mayor razón en las grandes ciudades donde la clase media ha sido la primera en romper con los gobiernos masistas, Su situación en el movimiento obrero es también de una gran orfandad.

En resumen, la fracción de Arce ha logrado aislar a Morales y éste ha terminado pataleando con su minoritaria oposición parlamentaria haciendo pactos impúdicos con la derecha reaccionaria. Arce, teniendo el control del poder judicial, le ha dado la última estocada mortal, cerrándole el paso para que pueda cumplir con el sueño de ser candidato presidencial.

Morales, desesperadamente, ha precipitado una vigilia en los alrededores del Tribual Constitucional en Sucre exigiendo la renuncia inmediata de los magistrados, medida que rápidamente se ha agotado porque no ha podido masificarse en una movilización nacional y, ahora, no tiene otra alternativa que lanzarse al bloqueo nacional de caminos, sabiendo que esta medida puede ser su última jugada política.

Anticipándose a su fracaso, ha hecho decir a sus portavoces que él no está de acuerdo con la medida, pero que es decisión de las bases. ¿En qué condiciones tendría éxito este bloqueo nacional de caminos? Sólo si paraliza realmente al país. Esto implica lograr movilizar no sólo al movimiento campesino en su conjunto para que salgan a los caminos, sino también a las grandes mayorías de la clase media de las ciudades que coadyuven las acciones de los campesinos.

En estas condiciones, Morales en pocas horas podría no sólo lograr la renuncia de los magistrados sino también asegurar su tan ansiada candidatura presidencial, arrinconando políticamente a Luis Arce. Ese extremo no se va a dar por las razones arriba señaladas.

Morales ha instruido trasladar contingentes del Trópico para forzar los bloqueos en el Oriente y el Occidente, como se señala en un último instructivo emitido por las seis federaciones del Trópico cochabambino; son bloqueos minoritarios que rápidamente van a chocar con la población hambrienta víctima de la crisis económica –que necesita trabajar, trasladarse de un lugar a otro para hacer su pequeño comercio–, con los equipos de choque que Arce, desde el poder, puede movilizar para hostigar a los bloqueadores junto a la población inconforme, etc.

Será cuestión de tiempo, mientras más días pasen, se minará el espíritu de los minoritarios grupos de bloqueadores al chocar con la población, hasta el momento en que sea insostenible el desgaste y el agotamiento de esta medida de presión. Arce sabe que sería una torpeza reprimir con la policía y el ejército un bloqueo débil y aislado; sabe también que esta medida extrema terminaría victimizando al adversario que ya se encuentra en la lona. Esperará pacientemente que se caiga por sí mismo.

En Bolivia, después del “proceso de cambio”, seguimos viviendo en una sociedad capitalista pese a que se la ha rebautizado como Estado Plurinacional, donde los intereses de la gran propiedad privada sobre los grandes medios de producción son los que se imponen, se privilegian y defienden al momento de elaborar leyes y políticas gubernamentales.

Aunque el MAS con Evo y luego con Arce se proclamen “socialistas”, “revolucionarios” y “anticapitalistas”, sus gobiernos administran los intereses de la burguesía nacional y la burguesía extranjera en nuestro territorio. No de otra forma se explica 17 años el favoritismo de los gobiernos azules por los grandes empresarios.

Antes que políticas que favorezcan a las mayorías, está su orientación proburguesa y pro transnacional, haciendo más ricos a las corporaciones mineras extranjeras, como también gasíferas, a los terratenientes de la agroindustria del Oriente, a los grandes empresarios del oro disfrazados de cooperativistas, a los banqueros y demás empresariado.

Por otro lado, así como acertadamente los mineros de Colquiri denunciaron en el ampliado cobista, que este gobierno no elaboró leyes en favor de los mineros, sino más bien todo lo contrario, leyes en contra de ellos, como la 466 de Empresas Públicas, la ley de la jubilación obligatoria y otros, también es un hecho que el gobierno se parcializa con la patronal sin hacer nada por los miles de trabajadores despedidos y la vulneración de los derechos laborales.

Al igual que en cualquier gobierno de la derecha neoliberal o el gobierno de Añez, son los trabajadores quienes pagan la factura de la crisis capitalista. Por lo que definitivamente el MAS no es el partido de los explotados bolivianos.

El reformismo proburgués de los falsos socialistas terminó demostrando su incapacidad para resolver los problemas de la economía boliviana, como el masivo “empleo” informal, niveles salariales miserables con relación al costo de la canasta familiar básica y paupérrimos presupuestos para salud y educación.

Agotado el neoliberalismo de la vieja derecha y el reformismo de la nueva derecha, ambas expresiones políticas burguesas defensoras del orden capitalista de los empresarios privados y del imperialismo, la necesidad de superar el atraso y la miseria impone la urgencia de acabar con la “democrática” dictadura burguesa.

Corresponde a la clase obrera, vanguardia histórica de la lucha del pueblo oprimido por la liberación nacional de toda forma de opresión y explotación, retomar las banderas de lucha por instaurar el gobierno obrero-campesino y del conjunto de los oprimidos.

Los trabajadores tienen que sacudirse del chaleco de fuerza que significa la burocracia sindical que ha convertido a nuestras organizaciones matrices (COB, FSTMB, confederaciones fabriles) en instrumentos al servicio de los gobiernos burgueses de turno contra el conjunto de los explotados y oprimidos.

Tomado de Masas N. 2776.