Campaña del gobierno y sus sirvientes contra el trotskismo
Mucho antes de la movilización del magisterio los gobiernos del MAS -y también el de transición (Añez)- se empeñaron en poner en la mira de sus armas al trotskismo con el objetivo de extirparlo del escenario político, sindical y social. Con este propósito han recurrido a todas las armas que tienen a su alcance (legales, administrativas, la calumnia, las intrigas, los chantajes, etc.) y también han usado los servicios de la burocracia apoltronada en las direcciones sindicales.
Actualmente se encuentran en el banquillo de los acusados varios dirigentes sindicales trotskistas, unos con la amenaza de ser procesados por la vía penal, otros por la sindical y también por la administrativa. Durante la última movilización del magisterio urbano, se ha exacerbado esta política represiva; Huarachi ha hecho aprobar en un ampliado de sus capangas la resolución de remitir a la Comisión de Disciplina de la COB a todo elemento que incurra en el “delito” de criticar a los dirigentes, con el propósito de expulsarlos de la vida sindical y ha pedido que se revise un fallo judicial anterior en favor de José Luis Álvarez.
Funcionarios del gobierno, por su parte, anuncian que Rodrigo Echalar habría sido parte del supuesto “golpe de Estado” que provocó la huida de Evo Morales a México y que la fiscalía estaría pisándole los talones para iniciarle un proceso penal por violentar la Constitución y subvertir el orden social. Griselda Torres se encuentra defendiéndose de las maniobras y argucias en el Tribunal Administrativo en el municipio de Sacaba. Varios dirigentes de la Federación Departamental de Cochabamba son permanentemente asediados por la Defensoría del Pueblo por denuncias de elementos identificados con el oficialismo.
Finalmente, las autoridades de gobierno permanentemente desarrollan una campaña de difamación y falsificaciones a través de la prensa como la que actualmente está desarrollando el ministro de educación en sentido de que, en el último conflicto, no han tenido nada que ver los maestros de base y que todo ha sido orquestado artificialmente por un grupo de dirigentes interesados en ser reelegidos en las próximas elecciones sindicales de la poderosa federación de La Paz.
En esta campaña hacen causa común todos los oportunistas y logreros que tienen la esperanza de copar los sindicatos en colaboración con el oficialismo. El trotskismo está obligado a lidiar con toda esta excrecencia nauseabunda que es la manifestación del agotamiento político de la clase dominante y de sus expresiones políticas.
¿Por qué tanto empeño de las autoridades por borrar del mapa a la dirigencia trotskista? Porque para ellos son el mayor peligro debido a que el malestar social creciente encuentra en el programa trotskista la respuesta que encarna sus intereses; intuyen que en la próxima eclosión social puede el trotskismo, como expresión del programa proletario, convertirse en la referencia obligada a la cabeza de las masas insurrectas y acabar con la podredumbre de la politiquería corrupta.
