Federación de Trabajadores de Educación Urbana La Paz – FDTEULP

La movilización del magisterio urbano pone en pie de combate a las vanguardias y logra raquíticos resultados

Las luchas de las masas siempre tienen luces y sombras y en la última movilización del magisterio urbano que acaba de concluir hay más aspectos positivos que negativos. Ha tenido la virtud de impulsar a la acción a importantes capas de la vanguardia del sector, después de dos años y medio de postración durante la pandemia del Coronavirus, y ha permitido explosionar el malestar social que vino acumulándose durante el aislamiento social debido a que, tanto el gobierno de transición de Añez y el actual gobierno del MAS, no pudieron dar respuestas a los graves problemas de la educación y del magisterio nacional.

La dirección de la Confederación fracturada entre una tendencia francamente oficialista y la otra marcadamente oportunista que no logra romper definitivamente con la fracción progubernamental, se encuentra bajo la poderosa presión de las bases inconformes cuyas críticas en la Conferencia de Cochabamba, al conjunto de la dirección fueron contundentes; la dirigencia acorralada, en medio de gran incertidumbre, urde el plan de precipitar la convocatoria a la marcha nacional en la perspectiva de que fracase para terminar transando con el gobierno y, al mismo tiempo, responsabilizar del fracaso al sector radical trotskista por no haber movilizado a las bases.

La respuesta de las bases descolocó a todos por su contundencia. La presencia de algo más de un millar de marchistas radicalizados del interior en La Paz y la torpe represión del gobierno puso en tensión extrema al magisterio nacional; las marchas masivas en la Paz con la rápida incorporación del magisterio paceño se replican en las capitales más importantes del país. La situación se salió del control para la burocracia; se cerraron todas las puertas para la capitulación y los maestros en las calles rechazan la miserable oferta del gobierno; la Conferencia Nacional que sesiona paralelamente a las negociaciones manda una contra-oferta al Ministerio de Educación que no es atendida.

Retornan los marchistas de La Paz, pero las movilizaciones continúan esperando una modificación en la tozuda postura del Ministro de Educación; se envía un nuevo contingente de marchistas a la sede de gobierno, se masifica la incorporación de los paceños, en el interior se radicalizan las marchas y llega el momento culminante de la ejecución del paro movilizado de 24 horas, medida que no logra el pleno acatamiento de las bases aunque las movilizaciones y los bloqueos de caminos se cumplen en todo el territorio nacional.

El acatamiento del paro, que en muchos lugares no llega ni al 30%, muestra que la movilización no había logrado radicalizar a la amplia base del magisterio y esta realidad se convirtió en el talón de Aquiles del movimiento. La burocracia sindical aprovechó esta situación para materializar la firma del acuerdo, que casi no significa nada con referencia a lo que se había planteado inicialmente, sobre todo en lo referido al incremento del presupuesto para la educación que hubiera significado la atención a todos los otros puntos del pliego.

Otro de los aspectos importantes del movimiento es el que ha puesto al desnudo la insolvencia del Estado burgués, contrastando a la desenfrenada campaña demagógica que desarrolla el gobierno en sentido de que, por su genialidad, Bolivia está experimentando un crecimiento económico sostenido a pesar de la crisis estructural del capitalismo. Los dirigentes urmistas, al comprender esta difícil situación, dieron la respuesta adecuada: el pliego sólo podía ser satisfecho si se lograba soldar la lucha del magisterio con los otros sectores de tal modo que se obligue al gobierno a acabar con el despilfarro de plata manteniendo a más de medio millón de masistas en el aparato del Estado, reduciendo el presupuesto para la represión y de ministerios inútiles como el de comunicación y otros.

Los resultados son miserables y está abierta la posibilidad de seguir luchando cuando el gobierno incumpla a las promesas que están en el mismo acuerdo firmado. La ventaja está en que las próximas batallas se librarán en condiciones de lucha más favorables, cuando la vanguardia radicalizada haya avanzado un buen trecho en su proceso de movilización y se incorpore a la lucha la gran masa indiferente que no participó en las jornadas de protesta de marzo 2022.

Tomado de Masas N. 2690.