José Luis Álvarez: “La educación ha decaído dramáticamente”
(Víctor Orduna).- De los dirigentes trotskistas —como Vilma Plata y José Luis Álvarez— se puede decir que jamás se los vio cambiar de discurso o de tienda política; rasgo del todo singular en el escenario político boliviano.
El pasado mes de abril, el magisterio volvió a tomar las calles con un ímpetu que recordó a otros tiempos. Pasado el conflicto, es ocasión propicia para los balances. Silenciadas las consignas, quizás sea ya el momento de saber qué piensa el hombre fuerte del magisterio, José Luis Álvarez, sobre la que es, en realidad, su profesión desde hace 25 años: la educación. La formación docente, la calidad educativa, la Ley de la Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”, el futuro del maestro boliviano, la interculturalidad, el plurilingüismo y las autonomías… Temas de hoy a los que el profesor llega tras un largo preámbulo sobre el ayer; una ruta por su trayectoria personal en el trotskismo, por los avatares de una auténtica obsesión ideológica y por las profecías de un tal Marx extrapoladas a un tal Evo, un siglo y pico después.
La Casa Social del Maestro, en la calle Genaro Sanjinés, es un lugar emblemático; su arquitectura desmesurada de liceo del siglo XIX y un piano en la esquina del tablado del teatro –ajeno al magisterio y a sus asambleas– conviven, sin armonía, con una de esas barreras de fierro que tienen el ancho justo de las calles que desembocan en la plaza Murillo y que la policía empezó a utilizar desde el gobierno de Carlos Mesa para contener, no siempre con fortuna, a los manifestantes.
Una curiosidad, profe, esa barrera que tienen a la entrada, abajo, ¿es un “trofeo de guerra”?
Sí, les hemos quitado… y no sé si sabe que también le hemos quitado una cámara a un agente, dice el profesor José Luis Álvarez, secretario ejecutivo de la Federación del Magisterio Urbano de La Paz.
La barrera extraviada y un afiche con trazos inspirados en la iconografía heroica de los tiempos revolucionarios de la Unión Soviética ilustran, con precisión, el reciente intercambio entre política y educación. En el cartel, bajo el eslogan “Avelino Siñani, otra ley maldita”, dos maestros idílicos marchan al pie de la bandera roja de la “educación fiscal, única y gratuita”, portando en la mano el conocimiento representado por las órbitas del átomo y avergonzando a su paso a otro profesor que lleva en sus manos la nueva ley y se sonroja.
Una gráfica acorde al modelo mental del pensamiento político trotskista por el que hay que transcurrir si se quiere llegar a hablar de educación y, en particular, de cómo los líderes que guían al magisterio casi ininterrumpidamente desde hace 30 años conciben hoy la educación.
Reliquias trotskistas
De los dirigentes trotskistas —como Vilma Plata y José Luis Álvarez— se puede decir que jamás se los vio cambiar de discurso o de tienda política; rasgo del todo singular en el escenario político boliviano. Es quizás esa inmutabilidad de pensamiento y de obra; esa incapacidad para el transfugio (y también el hecho de haber sobrevivido, uno tras otro, a todos los gobiernos en democracia) lo que provoca la falsa impresión de que estos dirigentes históricos “nacieron trotskos”. Pero no es así, hay en ellos por lo general un rastro de la Bolivia profunda; un momento de conversión a ese marxismo que postuló la teoría de la revolución permanente y una obstinación ideológica que a ratos pareciera propia de una cofradía o de una “secta de a pocos” empeñados en que perviva la verdad de un marxismo que acabó proscrito y perseguido hace ya 70 años por otros que también se decían marxistas.
¿Cuántos años tiene usted de trotskismo?
Yo estoy militando desde 1980, desde secundaria. Me crié con mi hermano porque mis padres murieron cuando tenía tres años. Mi hermano se hizo cargo de la familia. Él era dirigente minero, en Telamayu, Atocha (sur de Potosí). Yo tuve algún roce con algún compañero de la jota (juventud comunista) pero no consolidamos nada. Mi hermano se retiró de la Comibol, vino a La Paz en 1979 después del golpe de Natush Busch, aquí conoció el POR y vio la necesidad de retornar a las minas para hacer trabajo político. Él vuelve en 1980 ya como porista y por su influencia yo conozco la “cartilla del obrero” que era un marxismo para obreros.
¿Quién escribió esa cartilla?
Guillermo. Y desde ese momento empiezo a meterme en la lectura y en el debate trotskista con los amigos. En 1980, justamente, se realiza un congreso minero en Telamayu al que llega una fracción trotskista encabezada por Ascencio Cruz. En ese momento conozco al POR y empiezo a militar. Organizamos el frente Ures y participamos en las elecciones de mi colegio; logramos tomar el colegio. En 1981 fui al cuartel y en 1982 me dediqué a comprar y vender oro; había harto oro barato en Tupiza. En 1983 vengo aquí, a La Paz, a estudiar en la Normal. Ahí es donde hacemos harto trabajo político, organizamos un frente y nos ponemos en contacto con Urma que es el frente del magisterio. Egreso en 1986 y empiezo a trabajar en 1987. Desde entonces he seguido en esta línea.
¿Cuánto tiempo lleva el trotskismo conduciendo sin interrupción al magisterio paceño?
Cuando yo llegué en 1987, Urma ya estaba en la federación. Fue su primera gestión. Entonces, había elecciones cada año. En 1988, Urma perdió por cien votos. En 1989 volvimos a participar, yo cumplía ya los requisitos de tener antigüedad en el magisterio; ganamos con un buen porcentaje, creo que un 52 por ciento. De ahí, hemos venido ganando cada dos años: lo novedoso es que las elecciones en vez de debilitarnos nos potenciaban.
¿Cuál es el secreto de este triunfo perpetuo?
Hacer una buena gestión y apegarnos a las bases…
Que no son todas trotskistas, ni mucho menos…
No, pero lo anecdótico es que hasta nuestros enemigos votan por nosotros, dicen “no soy del POR pero son los que van a pelear por nosotros”. Por ejemplo, el 2000, el trotskismo decidió no participar en las elecciones para bajar a las bases y formar más cuadros porque el trabajo administrativo es bastante pesado… Los que ganaron juraron que no volveríamos más. El 2002 volvimos a presentarnos –fue la primera vez que yo me postulé como secretario general– y obtuvimos una votación de un 74 por ciento y desde ahí hemos venido ganando siempre; el año pasado con un 72 por ciento. Creemos que la coyuntura política también nos permite crecer; en 2006 tuvimos la votación más baja, el MAS estaba en su auge y llegó al segundo lugar con un 40 por ciento mientras que nosotros alcanzamos un 48 por ciento. Desde esa época el MAS se ha ido debilitando enormemente y creo que no sólo en el magisterio sino a nivel general; uno lo constata cuando está por la calle, hay una especie de agua hirviendo.
Esperando la revolución después de la revolución
A mediados del pasado mes de abril, La Paz hirvió. Maestros, mineros y trabajadores en salud mostraron una destreza refinada para enredar la ciudad y plantarse, ante la perplejidad policial, en la gasolinera que está a metros de la residencia presidencial (y para más inquietud, con un camión-cisterna de combustible a sus espaldas, adornando la escena). Toda una maestría en técnicas urbanas de maniobra por sorpresa, como explica el profesor Álvarez:
“La novedad de este conflicto es que la movilización tomó preeminencia con referencia a la huelga. Si vemos qué sectores pararon: los fabriles no pararon, los compañeros mineros pese a que lo propusieron en el ampliado tampoco pararon, los petroleros peor, en el magisterio todo el distrito sur de El Alto tampoco paró… Pero, como nunca, lo que cobró vigencia es que de forma totalmente ágil las unidades educativas lograron organizarse internamente para garantizar masivas movilizaciones, eso ha sido de capital importancia además de la participación de los rurales (maestros) que se incorporaron con mucha fuerza”.
Pese a que el conflicto se resolvió afortunadamente sin víctimas (y, como siempre, con acuerdos de por medio, en este caso con la COB), esos días de abril dejaron en el ambiente una sensación de regresión que, en realidad, ya se había destapado unos meses antes, en diciembre del año pasado, con la “ingeniosa” providencia ejecutiva de multiplicar el precio de los carburantes y sus inmediatas consecuencias; la más premonitoria –para algunos gustosos de los símbolos–, el retrato presidencial ardiendo donde antes ardieron otros; en inmediaciones del peaje requemado de la autopista La Paz-El Alto. En el análisis de situación del profesor Álvarez se despliega la retórica de siempre pero sazonada, esta vez, con una especial vehemencia hacia un masismo que encarna, de alguna manera, una falsa revolución para quienes esperan –con una fe providencial– el advenimiento de la auténtica.
“Desde que el gobierno de Evo Morales asumió la presidencia hasta 2009, el magisterio no se movilizó esperando una respuesta a sus demandas. Muchos trabajadores de base, como campesinos, fabriles e incluso maestros crearon una falsa esperanza en el gobierno del MAS, creían que porque era de origen campesino y sindical iba a cambiar radicalmente el sistema y la forma de producción, por eso mucho sectores seguramente callaron la boca y dieron una especie de cuarto intermedio. Nosotros ya sabíamos que era un gobierno condenado a continuar con las políticas que habían desarrollado los Sánchez de Lozada, Tuto Quiroga, Banzer y Jaime Paz porque se planteaba el gran respeto a la gran propiedad privada, tanto extranjera como de los inversores nacionales. También afirmaban que no buscaban expulsar a las transnacionales sino que sólo buscaban convertirse en un buen socio de las mismas; ésta era la limitación de clase, de estructura. Por lo tanto, el campo educativo lo único que iba a suceder es la continuación de la aplicación de la ley 1565, de la reforma educativa impuesta por el Banco Mundial”.
“Lamentablemente muchos sectores hasta ahora siguen controlados a nivel cupular por el gobierno; se trata de las direcciones sindicales nacionales, como son las confederaciones. En nuestro caso, la Confederación de Maestros es de tendencia oficialista porque tiene un 50 por ciento de militantes del MAS y un 50 por ciento del Partido Comunista. Si algunos dirigentes siguen hablando de proceso de cambio es porque han tenido la oportunidad de saltar de su representación a cargos de ministros, viceministros y también cargos de parlamentarios. Es decir, que el gobierno controla cupularmente a algunos sectores pero las bases han comprobado que, en los hechos, sus problemas no han sido resueltos y ése ha sido el telón de fondo que ha terminado por obligar y volcar las masas a las calles, a generalizar una movilización que se ha visto primero el 2010 cuando el gobierno muestra claramente su política transnacional y lanza el gasolinazo y esa radicalización se traduce en la movilización de este año. Maestros, fabriles y trabajadores en salud se incorporan a la lucha dudando seriamente de las direcciones nacionales y con una COB cuestionada por oficialista”.
Por su trayectoria, no se puede negar que ustedes con consecuentes con su discurso. Por ejemplo, como acaba de decir, usted es partidario de la abolición de la propiedad privada…
Sí, la causa de nuestras miserias es el capitalismo.
Usted acabaría con la propiedad privada tal y como se la concibe ahora…
Que se la reemplace la gran propiedad privada por la propiedad social.
¿Cree que realmente la gente apoyaría esa propuesta, de verdad?
Sí.
¿Cree que si se hiciera, por ejemplo, un referéndum para abolir la propiedad privada, ganaría el sí?
Claro que no va a ser posible eliminar la propiedad privada con un referéndum. Estamos planteando la posibilidad de sobrepasar al capitalismo a través de una insurrección.
Pero si ustedes están tan convencidos y tienen las cosas tan claras políticamente, ¿por qué no participan electoralmente?
Nosotros hemos indicado que las elecciones son palestras que el Partido Obrero Revolucionario (POR) las usa cuando las masas tienen todavía ilusiones democráticas; cuando creen todavía que a través del voto se pueden resolver los problemas; cuando creen que el Parlamento puede acabar con el atraso…
Porque el POR llegó a participar en elecciones…
El POR ha participado el año 1980 en la cuestión electoral y también en 1947 donde entró con el Bloque Parlamentario Minero. Pero no entró con el propósito de decir que desde el Parlamento vamos a transformar la sociedad, fue con una posición clara de decir que el Parlamento y las leyes no resuelven los problemas y que debemos armarnos para acabar con el sistema a través de la vía insurreccional.
Algo que posiblemente tenía sentido en 1947, en los prolegómenos de la revolución nacional…
Sí, obviamente ése fue el planteamiento que siempre utilizó el POR. Pero, actualmente, qué ocurre, plantear elecciones en los tiempos de Sánchez de Lozada, Tuto Quiroga, cuando para la mayoría de los trabajadores los parlamentarios son unos mankagastos querría decir que con nuestra presencia vamos a fortalecer el sistema democrático capitalista, ¿no? En alguna medida, cuando Evo Morales llega al gobierno hace reflotar esas ilusiones democráticas, hace creer que a través de la Constituyente, mediante representaciones campesinas mayoritarias, teniendo señoras de pollera y mayoría en el Parlamento era posible cambiar. Pero ahora que el MAS se ha agotado políticamente, creemos que la gente se ha dado cuenta que las cosas no cambian y sería un grueso error participar haciendo revivir las ilusiones que el MAS ha quemado tan rápidamente.
Si, según lo que ustedes creen, lo que se suponía que representaba este gobierno es un fraude y este proceso está agotado, ¿cuál es la salida política?
Creemos que esta etapa necesariamente debía quemarse; el hecho de creer que el problema de la crisis económica pasaba por la cultura o el color del gobernante… Eso se ha apagado para siempre. Nosotros creemos que las condiciones están abiertas, creemos que se está abriendo una etapa interesante que va a terminar potenciando al POR.
¿Para que haga qué?
Para que haga la revolución.
Eso significa un régimen totalmente distinto al democrático electoral…
Sí, totalmente distinto al sistema democrático capitalista.
Ustedes propugnan un gobierno obrero-campesino.
Sí, la dictadura del proletariado, lo que quiere decir una verdadera democracia para las capas de los explotados.
Y con absoluta franqueza, ¿usted cree que en el contexto nacional e internacional que vivimos algo así puede suceder?
Sí, es algo fundamentalmente necesario, es la única vía que puede viabilizar el desarrollo del país.
Porque también puede ocurrir que si, por lo que usted señala, este gobierno se acaba, se convoquen elecciones y la derecha tenga el camino despejado para volver al poder…
Obviamente puede ocurrir lo mismo que en octubre de 2003, por eso es de capital importancia que el POR aparezca como organización porque si no aparece pueden inventarse otro presidente como Carlos Mesa. Pero, sería ciego no ver lo que está ocurriendo actualmente, la gente está rompiendo con el MAS pero no está rompiendo por la derecha, está rompiendo para potenciar el lado radical, por la izquierda.
Siendo críticos, profe, hay que decir que el POR como organización política parece que no tiene mucha relevancia…
No tiene, pero crece cuando hay enfrentamiento.
Da la impresión que más que un partido destacan algunos liderazgos como el suyo o el de doña Vilma, que podrían ser tentados por la política…
Que ha ocurrido pero, obviamente, nuestra formación política no permite eso. Nos han ofrecido ministerios, el propio MAS… Nosotros ratificamos que la posición correcta es luchar por la revolución y nosotros reiteramos que está más cerca que lejos porque qué posibilidad de izquierda puede haber ante la quiebra total del MAS: no hay.
Tampoco pareciera haber alternativa de derecha…
Derecha no hay y como no hay, obviamente, el MAS está acaparando y aplastándolos, ni duda cabe, pero está aplastando a los que dicen ser representantes de la derecha porque en cuestiones económicas quien se está potenciando son los agroindustriales y los empresarios privados, no los sectores a los que dice representar el MAS.
¿Qué piensa en esa imputación que les hacen de ser ustedes funcionales a la derecha?
Seguramente es parte de la politiquería que todos quieran sacar tajada pero creemos que el trotskismo ha logrado tener una autoridad moral grande. Por nuestra propia conducta saben los de la derecha que ni por asomo los vamos a escuchar.
Cuando hay conflicto, ¿la derecha no trata de llamarlos? A río revuelto…
Ni por asomo se tientan a llamarnos. Pero además sin nos llamaran tendríamos que mandarlos, como se dice, “por un tubo” porque da náuseas escuchar a un derechista, a uno de la ADN o a el propio Doria Medina hablar de las reivindicaciones de los trabajadores cuando como empresarios y como representantes de corrientes políticas acentúan la explotación para garantizar ganancias a la trasnacionales. En ese sentido, nosotros reiteramos que la coyuntura política en Bolivia es formidable y que el POR orgánicamente se está fortaleciendo a grandes pasos.
Hablemos de educación, si le parece…
Con frecuencia, da la impresión que con los profesores y –sobre todo con sus dirigentes– se puede hablar de todo menos de educación. En el magisterio, sobresale, ante todo, una alta capacidad de organización, preservación y defensa de sus intereses gremiales. Quizá por ello, entre los avisos pegados a las paredes de la federación, no hay que buscar ofertas de textos pedagógicos, cursos o referencias a la formación docente; lo que sí abundan son anuncios de visitas a terrenos ofertados a los maestros o mensajes particulares de permuta de ítems a lo largo y ancho de la extensa geografía patria. No obstante, ése es el contexto real y rutinario que hay que considerar si se quiere hablar de la educación.
Profesor, ¿cuántos años lleva usted enseñando?
25 años.
Con esa trayectoria, ¿cómo ve usted la formación docente? El gobierno dice que ya ha empezado la transformación de la formación docente con la conversión de las Normales en Escuelas Superiores de Formación de Maestros (ESFM), con el cambio de tres a cinco años de formación (de técnico medio a licenciatura) y con una nueva currícula…
Seríamos demagogos o deshonestos si planteáramos que la calidad educativa ha mejorado; ha decaído dramáticamente. La calidad educativa hoy es mucho más baja que hace cinco u ocho años puesto que es un reflejo de la calidad de vida que tiene un determinado pueblo. En cuanto a la formación docente, creemos que la calidad de los docentes que salen hoy es muy inferior, por ejemplo, a la de mi promoción, que fue la del 87. El cambio de Normales a ESFM es tan sólo un cambio de nombre para que, en realidad, el maestro siga haciendo lo que siempre ha hecho; repetir lo que se repetía, Watson, Bloom… Corrientes psicológicas y pedagógicas que están lejos de la práctica por lo que cuando uno tenía que empezar a trabajar tenía que chocarse con un aymara o con un quechua y de nada te sirve Vigotsky o Piaget; tienes que aprender a ser maestro.
¿Usted está satisfecho con la formación que recibió en la Normal? Porque resulta que según un estudio hecho por el Sistema de Medición de la Calidad (SIMECAL) en 1998 a 664 egresados de siete Institutos Normales, hasta un 55% de los egresados mostraban rendimientos “en riego”, además de un alto porcentaje de docentes descontentos con la educación recibida…
En la Normal no se aprende demasiado, por la investigación y las exigencias que realizan día a día los alumnos. No creo que esa otorgación (de título) que te daban antes haya cambiado y garantice calidad; más bien creo que en eso hemos retrocedido. Además, con el gobierno del MAS han terminado copando las cátedras de las Normales elementos totalmente cuestionados que no son ni mucho menos los mejores docentes y que han entrado por aval político habiendo estado incluso procesados en la educación regular. Lo de pasar de tres a cinco años no cambia gran cosa –yo salí con cuatro años– porque no se trata de cuánto tiempo aprendes si no de lo que aprendes que en esencia es lo mismo. Antes, con la reforma dijeron que como los maestros no se actualizan –cosa que en parte es cierto– la forma de resolver la crisis era que ya no sean maestros que sean licenciados. Ahora, la 070 (Ley de la Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”) dice lo mismo cuando, en realidad, lo único que buscan es que poco a poco la carrera sea declarada profesión libre.
La propuesta que sugirió el gobierno de un referéndum para declarar el magisterio profesión libre parece más dirigida a intimidar y, eso sí, a declarar al maestro funcionario público para neutralizarlo sindicalmente bajo el argumento de que la educación es un bien social.
Ése es el objetivo de la profesión libre que no busca la calidad educativa sino la eliminación de las organizaciones sindicales. Lo que plantean es que, paulatinamente, el Estado termine de desatender la educación, omitiendo sus responsabilidades.
Pero cuál es la responsabilidad del maestro, porque el maestro también tendrá alguna responsabilidad en la educación de los niños, ¿o no?
El maestro refleja las condiciones de vida y al reflejar de forma material las condiciones obviamente es responsable. Sin embargo, los maestros entendemos el problema educativo de la siguiente forma: antes por lo menos el bachiller sabía leer y escribir pero hoy en día no tiene, ni siquiera, dominio completo de lo que es la lectura y la escritura; y lo mismo ocurre con los profesionales y los normalistas. ¿Por qué ocurre eso? Nosotros creemos que con la reforma educativa han terminado por despolitizar al estamento estudiantil que dentro del proceso educativo es un elemento de capital importancia para garantizar un nivel adecuado puesto que de forma natural el estamento del docente se convierte en un estamento conservador con respecto a los estudiantes. Ha habido un estancamiento de la libre difusión de ideas, del libre pensamiento. Nosotros decimos que la crisis educativa es totalmente grave y aguda porque, como nunca, se materializa una educación totalmente repetitiva y memorística donde el estudiante no logra conocer ni aprender nada, sólo repite contenidos que a la semana de terminar el examen olvida.
¿Para qué ser profesor?
Ante esta situación tan dramática que usted plantea, ¿qué le motiva a usted para seguir siendo profesor?
El problema de la educación tampoco puede ser resuelto al margen de lo que es la transformación social. Si nosotros decimos que la causa para tener una educación repetitiva y memorística es la separación de la práctica y la teoría entonces corresponde discutir de dónde surge esta separación cuyo origen es la forma y el modo de producción capitalista que vivimos que, de forma natural, separa las fábricas, las tierras y los modos de producción de las fuerzas de trabajo. Esto genera una sociedad divida en clases, los que solamente tienen fuerza de trabajo están condenados a hacer sólo trabajo manual mientras que los dueños absolutos de los medios de producción son los que manejan el Estado según sus intereses. Por eso, ahora más que nunca, es necesario tener una educación que alcance su verdadero objetivo; que el estudiante se conozca a sí mismo, descubra sus potencialidades, su individualidad porque sin eso no es posible transformar la sociedad. Eso es lo que impulsa a seguir en la profesión con el afán de transformar esta sociedad y luchar para evitar que los logros que se han alcanzado en el campo educativo sean destruidos; como el tema de la educación fiscal y gratuita.
Lo que usted plantea cómo se traduciría en la práctica del aula, concretamente. Usted es profesor de matemáticas, ¿no?
Sí. Lo que nosotros planteamos es que el sistema educativo debería tender dos grandes ejes curriculares: experiencias curriculares y asimilación teórica, por un lado y experiencias laborales y materiales prácticas. Estamos hablando de que todo el sistema educativo debe ligarse al proceso de producción social para romper ese divorcio entre el desarrollo tecnológico y los contenidos escolares; la escuela está un siglo atrasada respecto a la tecnología. Por ejemplo, en mi materia, matemáticas: en Bolivia tenemos niños voceadores que aprenden matemática cobrando y devolviendo el cambio. Esa práctica cotidiana le va a permitir al estudiante abstraer lo que son las matemáticas, concluir lo que se hace en álgebra que es la abstracción de las cosas concretas.
Enseñar desde la práctica cotidiana. ¿Qué le impide aplicar una buena idea como la que ha planteado en su aula?
(…) Por ejemplo, yo quisiera saber qué componentes químicos forman la Coca Cola y quisiera ir a la fábrica y pedirles la receta.
No le van a dejar entrar (risas)…
Sí, pero además me van a decir que eso es propiedad de la Coca Cola; ahí está el problema material que muestra cómo la forma de producción capitalista separa los medios de producción de la fuerza de trabajo en forma inevitable, por eso planteamos que dentro del sistema capitalista es imposible que la educación permita al hombre descubrir su individualidad.
El problema es que esa crítica total anula cualquier posibilidad de mejorar la educación, la única alternativa que queda es ir en contra de todo. No hay nada que hacer.
Estamos planteando esa propuesta, es inevitable pelear por eso. Es como el problema del salario, cuando ves que no alcanza para comer y que el salario no alcanza es legítimo y es necesario que plantees un sueldo de acuerdo con la casta familiar, igual sucede con el problema educativo.
No cabe duda de que el nivel salarial está muy lejos de lo necesario, sin embargo, si bien según datos del Ministerio de Educación, en 2003 –considerando el haber básico y la categoría– un 60 por ciento de los docentes se encontraban en un rango salarial de entre mil y dos mil bolivianos, el actual ministro de Educación, Roberto Aguilar dice que hay que considerar los incrementos, los bonos y el hecho de que un gran porcentaje de los maestros trabajan dos turnos por lo que el promedio salarial sube bastante. En fin, según el ministro, un maestro gana por hora de trabajo más de lo que gana el promedio de los funcionarios públicos (Bs 18 por hora en el primer caso contra Bs 15 por hora en el segundo).
Yo trabajo en doble turno. Te explico el problema de la carga horaria. Todo maestro debe ganar por un mínimo de 72 horas. Pongamos el ejemplo de un maestro de música que en un colegio tiene cuatro cursos y por cada curso dos periodos semanales; de tal manera que cumple 32 horas semanales. Por lo tanto, al no cumplir la carga horaria mínima, el maestro de música tiene que trabajar en otro colegio para completar las 72 horas mínimas. El hecho de que yo trabaje en dos colegios no significa que gane doble salario
Pero en muchos casos hay lo que se llama “acúmulo horario”, más allá de las 72 horas mínimas.
Sí, en mi caso por ejemplo, yo tengo 72 horas en un nocturno y 40 horas de acúmulo en el colegio Hugo Dávila; en total, 112 horas. Pero esto sucede porque hay carestía de maestros de especialidad por lo que hay profesores que tienen que ocupar otro cargo más. La reforma educativa sólo formó maestros de primaria y ahora se requieren maestros de especialidad. Además, desde la reforma educativa impusieron los maestros polivalentes que empezaron a trabajar dando todas las materias. Y eso lo hicieron por mezquindad, para ahorrar dinero no para mejorar la calidad de la educación. Es algo que ha ido dramáticamente en contra de la formación integral del niño. Por ejemplo, en mi área (matemáticas), cuán importante es la formación de un maestro en el nivel inicial en educación física, para que el niño aprenda las nociones de espacio y de cantidad desarrollando su cuerpo y sus sentidos. Qué formidable sería que una maestra de formación inicial trabaje con un máximo de 15 niños.
El promedio nacional es de un profesor por cada 23 alumnos, claro que es un indicador absolutamente dispar geográficamente…
Están planteando 35 alumnos por profesor. Hay que imaginarse en un kínder trabajando con 30 o 25 niños. Es totalmente inadmisible; en forma natural se está castrando al niño y al maestro que termina haciendo una especie de proceso de instrucción sin seguimiento ni evaluación. Yo trabajo con 42 alumnos en el colegio Hugo Dávila. Obviamente, la evaluación y el seguimiento que se pueden hacer son casi cero. Antes, en el Dávila se tenía máximo por curso 30 alumnos.
Esto sucede en el área urbana porque en el campo, más bien, ocurre un fenómeno contrario; un paulatino vaciamiento…
Sí, es algo que sólo pasa en determinados colegios. A nivel general y en porcentaje, la matrícula ha disminuido. Esto es reflejo de la crisis, los jóvenes se incorporan desde temprano al mercado laboral para ayudar a sus familias. Entonces, nosotros creemos que, en este contexto, la calidad educativa seguirá descendiendo sobre todo si tenemos en cuenta que la 070 (Ley de la Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez”) dice que hay que asentarse en los saberes de nuestros pueblos originarios; en vez de avanzar científicamente estamos retrocediendo. Nadie desconoce el saber de los pueblos originarios pero son saberes no conocimientos científicos. Es como un naturista que cuando uno tiene una determinada enfermedad te da hierbas que te pueden curar sin saber por qué o que te pueden matar; mientras que la ciencia ha descubierto que componentes químicos son los que actúan.
Interculturalidad, plurilingüismo y autonomías.
Por lo que está diciendo se podría pensar que es usted “pro Occidental”, que el trotskismo cree más en la ciencia occidental que en los saberes autóctonos…
Eso es lo reaccionario de la concepción postmoderna y, obviamente, el postmodernismo no ha nacido en nuestros ayllus, ha nacido en Europa. Es una respuesta que te da el capitalismo para hacer creer a las naciones oprimidas que las cosas han cambiado y que son libres por el solo hecho de usar una determinada lengua y unos hábitos.
A propósito, ¿qué piensa usted del bilingüismo o del plurilingüismo, según reza la Constitución?
Creemos que sería absurdo oponerse, cuantas más lenguas domine el hombre más posibilidades tiene de ampliar sus conocimientos.
No están contra el bilingüismo…
Creemos que pedagógicamente lo fundamental, lo capital es que todo niño tiene el derecho a educarse en su propia lengua porque es un crimen que a un niño lo eduques en una lengua ajena yendo en contra de su estructura mental. Obviamente, el proceso de catellanización ha marcado a fuego. El aymara tiene una estructura mental aymara y cuando aprende a escribir en castellano, para poder comunicarse, el niño tiene que hacer una doble y hasta triple traducción; esto hace que el niño boliviano no tenga mucho apego a la lectura. Pero, por otra parte, el bilingüismo lo planteo la 1565 (Ley de Reforma Educativa) y ahora la Avelino Siñani a raíz de la corriente postmoderna; para ellos el problema del conocimiento científico sólo es un problema de lengua, es un problema narrativo, como dicen. Entonces, para maquillar las cosas se plantea que los indígenas tienen derecho a hablar su idioma pero igualmente todos terminan castellanizados. ¿En qué gana el sistema? Con lo que dice Evo Morales: antes no podías hablar aymara, quechua o guaraní en el Parlamento, ahora sí. Pero lo cierto es que la nación aymara o la quechua siguen siendo oprimidas por el Estado republicano aunque éste sea plurinacional.
¿Desde cuándo el trotskismo considera lo indígena, era algo que creo que no habían llegado a plantearse?
Hemos planteado que la verdadera liberación de los pueblos originarios y de los pueblos oprimidos es la autodetermianción que es un planteamiento discutido por los clásicos del marxismo cuando, por ejemplo, leemos a Lenin discutiendo el problema de lo nacional.
Stalin acabó masacrando, en nombre de la Unión Soviética, justo a los pueblos que querían autodeterminarse…
Obviamente, Stalin acabó masacrando y sometiendo a bala, empezando por Georgia… Y justamente por ese problema acaba estallando la Unión Soviética; aflora el problema nacional. Y el marxismo te dice que no puede haber una nación libre que esté apoyada en la opresión de otra nación por eso nosotros siempre hemos planteado el derecho a la autodeterminación.
¿Pero eso no es contradictorio con que ustedes le digan no a las autonomías y se hayan opuesto tenazmente a la descentralización de la educación?
No, porque estamos hablando de liberación de naciones.
Eso significa que serían naciones con plenas facultades para determinar las condiciones de su sistema educativo.
Claro, pero eso significa naturalmente tener un estado aymara, un estado quechua, y como estados-nación tienen derecho a escoger el tipo de educación que quieran. En nuestro programa decimos eso: si se diera la revolución y todas las naciones tienden a separarse del Estado boliviano, aunque a costa de la revolución, tienen el derecho a autodeterminarse.
La revolución está por encima de la idea de estado-nacional…
Claro, y eso es lo que te dice también Lenin.
Aunque ustedes siempre hablaron de una revolución obrero-campesina, no indígena…
Obrero-campesina, sí. Pero cuando analizamos en nuestro programa vemos que los campesinos son naciones-clase; son clase y a la vez son naciones pero, obviamente, sus problemas como clase y como nación sólo se pueden resolver en el marco de la revolución; sólo la revolución proletaria puede materializar el rompimiento definitivo con el estado capitalista. En esa medida, las autonomías indígenas originarias son una caricatura, quien las impulsa es el propio imperialismo.
Dividir países es a veces un buen negocio…
Claro, para poder saquear sus recursos naturales, es más fácil negociar con una pequeña región que con todo un Estado. Antes el capitalismo impulsó la creación del gran Estado-nacional; después creó el mercado internacional y en esta época de grandes monopolios, en la etapa universal a la que llaman globalización –y que Marx ya había planteado– las fronteras nacionales son una especie de estorbo para las corporaciones.
Profesor, muchas gracias por su tiempo.
El hombre fuerte del magisterio atiende una llamada que tenía martirizado a su celular. Se disculpa y le pide a alguien que venga por la tarde para ver las cotizaciones de una amplificación y otras cuestiones domésticas referidas a una fiesta del magisterio. Cierra el portón de la Casa Social del Maestro. Atrás quedan el piano, el testimonio de la barrera policial decomisada y las “profecías” de un tal Marx sobre un capitalismo supuestamente terminal.
Fuente: https://pieb.com.bo/sipieb_dossier.php?idn=5833&id=5839&c=2, 08-06-2011.
