Volteretas desesperadas de la burocracia de la CTEUB
Ha sido evidente para las bases la conducta traidora de la Dirección Ejecutiva Nacional de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) durante la última movilización nacional que ha durado no más de un día.
De principio, la burocracia ha impedido por todos los medios que el movimiento sea unitario con los demás sectores, planteando como objetivos aspectos puramente sectoriales como la paralización de las optimizaciones de ítems, el cierre de cursos y unidades educativas con baja matriculación de alumnos, y la exigencia de más presupuesto para la educación con la finalidad de contar con más ítems para cubrir la deuda histórica y atender las necesidades del crecimiento vegetativo de la población escolar.
Dejaron de lado los problemas importantes que podían unir al magisterio con los otros sectores, tales como la jubilación, el incremento de sueldos y salarios, el problema de la seguridad social a corto plazo y otros. Partieron de la tonta creencia de que, de manera sectorial y por exigencias pequeñas, se podría arrancar concesiones al gobierno, acomodándose a la lógica reformista de que sólo hay que pedir lo que el Estado es capaz de dar, que logrando pequeñas concesiones se avanza.
Marchando por este sendero, fatalmente terminaron en la traición y chocaron violentamente con las bases que están urgidas de solucionar las necesidades de la educación y del magisterio. Los reformistas no aprendieron de las experiencias ya vividas; desde 2022 y durante 2023 el magisterio ha realizado importantes y radicales movilizaciones sin haber logrado los objetivos trazados, justamente debido a que no se logró incorporar a amplios sectores de las bases a la lucha, y porque no logró soldarse con los otros sectores sociales y de los trabajadores.
La corriente revolucionaria, asimilando esa experiencia pasada, insistió en la necesidad de preparar adecuadamente esta última movilización nacional y crear las condiciones más adecuadas para establecer pactos intersindicales. Nada de esto se hizo y, contrariamente, se precipitó la convocatoria a la marcha en La Paz acentuando la tendencia a la sectorialización.
Premeditadamente condujeron la movilización hacia la rápida capitulación mostrando como logros NADA, y dejando el tratamiento del pliego sectorial a posteriores negociaciones en las dilatorias mesas de trabajo. En los últimos días aparecieron con el presidente de una comisión de la Cámara de Diputados anunciando que han acordado la discusión, con la participación de los representantes de los magisterios urbano y rural, del proyecto de Ley 035 de reforma a la Ley de Pensiones, acuerdo que congela toda posibilidad de medidas de presión mientras se trabaje en la mencionada comisión.
Se trata de una tomadura de pelo a las bases porque pretenden mostrar como un “avance” el trabajo de esta comisión cuando lo mismo ya se firmó en el acta de conclusiones de las negociaciones durante la movilización nacional.
Bronca contenida en las filas sindicales
Mientras los burócratas de Huarachi, Quispe y Segundo hacen de payasos en la inauguración del congreso masista para contentar a su nuevo amo Arce, en este Primero de Mayo marchas contundentes por la presencia obrera se realizaron en los centros mineros y en las ciudades con trabajadores fabriles.
Esta masiva asistencia esconde un estado de ánimo de rabia con los dientes apretados, al constatar cómo sus dirigentes nacionales que ya ganan por arriba de 30.000 Bs al mes están de “amarra-huatos” en busca de nuevas pegas como parlamentarios y funcionarios en 2025, antes que defender los intereses de los trabajadores que están siendo duramente castigados por la crisis económica, el gobierno y la patronal.
También hay que subrayar que el movimiento obrero se encuentra en un estado de alerta y disidencia como en Colquiri y Huanuni, y en un estado de movilización en las fábricas en conflicto en el eje central del país. Pese a la sentida despolitización ideológica que adolece el movimiento proletario boliviano, el instinto de clase explota al enfrentarse a los intereses del capital privado y el Estado burgués, y empuja a los obreros a recuperar el carácter independiente de sus sindicatos frente al gobierno, en tiempos de estatización de sus principales entes sindicales matrices.
Un ejemplo de esto es que mientras la Confederación Nacional de Fabriles decide en su último ampliado nacional prorrogarse por tres años más, la federación de fabriles de Oruro acuerda no participar del Congreso del MAS realizado en El Alto, desmarcándose de la COB, aseverando que no responde a las necesidades de sus bases y que no serán partícipes de la pugna interna del MAS.
Trabajadores de base de Cementos Viacha no marcharon el Primero de Mayo porque los entes matrices no solucionan sus problemas. Mencionan que estos entes matrices ya no representan a los trabajadores y más bien lo que hacen es prorrogarse en la dirigencia, que estos entes matrices también intentan mover a las bases con fines políticos y ellos no quieren ser parte de esto.
Es un hecho evidenciar que esta tendencia hacia retomar un sindicalismo independiente, día que pasa se fortalece en todos los sectores asalariados y de la clase media empobrecida. Por lo que, en cualquier momento, la bronca en las bases rebasará el chaleco de fuerza sostenido por una dictadura burocrática.
Interesante momento, se avecina el ingreso hacia una coyuntura de franca rebelión contra los actuales usurpadores de COB, FSTMB, CSTFB. Definitivamente, las bases les pondrán un final a sus continuas prórrogas de los mandatos de estos vividores.
Por otro lado, la profundización de la crisis interna del MAS, que se encuentra en los capítulos finales de esta novela política, definitivamente ayuda en gran medida a que los obreros se saquen la venda de los ojos que les ayude a superar políticamente la experiencia vivida de este ciclo político indigenista proburgués que fue el masismo; al igual que experimentó en carne propia el proceso nacionalista burgués del MNR y el paso de los gobiernos neoliberales entreguistas de los ochentas y noventas.
El gobierno masista con Evo Morales y Arce Catacora es proburgués, proempresarial y profundamente antiobrero, sin diferenciarse en lo esencial de los gobiernos de la derecha tradicional. El Ministerio de Trabajo al momento de mediar los conflictos empresarial-laborales siempre inclina la balanza a favor de los capitalistas defendiendo su bolsa. Despidos masivos y permanentes, anulación de conquistas laborales, en estos 17 años de gobiernos masistas.
Para el proletariado, esta muerte política del MAS en sus dos versiones enfrentadas, y por el empuje de su instinto comunista de clase no propietaria, abre las condiciones políticas para el retorno de la ideología revolucionaria del proletariado en el seno de los sindicatos obreros, rasgo distintivo del período glorioso e histórico del movimiento obrero revolucionario del siglo pasado.
En conclusión, el terreno está abonado para que en los próximos años, la clase obrera recupere el cauce de un “Sindicalismo Revolucionario”, la Ideología Revolucionaria del Proletariado y su estrategia clasista: “REVOLUCIÓN Y DICTADURA PROLETARIAS”.
Tomado de Masas N. 2788.



