La burocracia corrupta es el principal obstáculo para la lucha de los trabajadores
Vivimos un proceso en el que las masas experimentan en carne propia la inutilidad de los estrados judiciales, del parlamento y del Poder Ejecutivo para resolver sus problemas; están en camino de comprender que el único método de lucha que les puede conducir a la victoria es la acción directa en todas sus formas, desde las más elementales como las marchas callejeras, los bloqueos de vías y de calles, hasta las más avanzadas como la huelga general indefinida y el enfrentamiento con los organismos de represión del Estado.
Hasta ahora, las movilizaciones y los paros de actividades se han dado de manera aislada y no han tenido la fuerza suficiente para doblegar a las autoridades y a la patronal, provocando una sensación de frustración en los combatientes. Se debe acelerar este proceso de movilización de las masas hasta el punto de articular acciones unitarias, al principio con todos los sectores que ya se encuentran en las calles, luchando por satisfacer sus necesidades inmediatas.
Las características de la actual situación política de un creciente malestar social en todos los sectores más pobres de la población, abren el camino a la posibilidad de que los que ya están movilizados puedan terminar arrastrando a los que se encuentran rezagados en su capacidad de lucha.
En la profundización de la movilización tiene que surgir la necesidad de una dirección que se ponga a la cabeza de la lucha de los explotados y oprimidos, echando de las direcciones sindicales a la burocracia corrompida y traidora, y les obligará a unificar sus luchas en torno a un programa que exprese las necesidades de todos los sectores, la lucha puramente gremial se transformará en una lucha política orientada a echar del poder a la camarilla masista en crisis.
La burocracia sindical a la cabeza del sinvergüenza Guarachi ha urdido la maniobra de convocar a ampliado nacional para elaborar una plataforma de reivindicaciones. Según declara el lacayo del gobierno, la COB “dará pelea” en base a dicho pliego.
La COB es cómplice directa de la política antiobrera del gobierno y de los empresarios. Nunca dio “pelea” alguna ante la masacre blanca de trabajadores, y el pisoteo de sus conquistas y derechos por parte de los patrones.
La convocatoria fija la ciudad de Cobija, Pando, como sede del ampliado -lo más lejos posible de los centros proletarios-, en el que se tomará la decisión de prolongar la gestión de la actual COB y de las demás direcciones sindicales para “luchar” -dicen los caraduras-, por el pliego que contemple principalmente el segundo aguinaldo en esta gestión, un incremento salarial superior al índice de inflación del 0.9% y el acatamiento por parte de los patrones a las resoluciones judiciales de reincorporación de los despedidos.
Generalizar y unificar las movilizaciones
La incorporación de los sectores a la movilización como consecuencia de la agudización del malestar social que emerge de los efectos de la crisis económica, es un proceso que se desarrolla siguiendo ritmos diferentes según las particularidades de los mismos.
Es preciso partir de una clara percepción objetiva de esta realidad, de ver cuánto han avanzado las masas en el desarrollo de su movilización y qué obstáculos encuentran en su camino.
En el sector proletario, son los fabriles dependientes de la empresa privada quienes se están incorporando más rápidamente a la movilización debido a que están sufriendo más directamente los efectos de la crisis económica que está provocando el cierre de empresas, despidos masivos; cuyo fantasma ronda cotidianamente en las fábricas, la reducción de sueldos y salarios, el no pago de salarios, la no liquidación de los beneficios sociales, etc.
Contrariamente, en el sector estatal, principalmente en la minería, los trabajadores mantienen sueldos relativamente altos debido a la extraordinaria subida de los precios de los minerales y porque el gobierno los tiene embobados con la promesa del despegue económico del sector; encontramos un proletariado conservador ejerciendo un franco colaboracionismo de clase con el Estado burgués y con los gobiernos de turno.
Los sectores en conflicto están viviendo sus experiencias acudiendo primero a los recursos legales. En muchos casos los jueces han emitido fallos favorables ordenando la reincorporación de los despedidos a sus fuentes de trabajo, fallos que la patronal no acata con la complicidad del gobierno; otras veces han caído en la trampa de las llamadas empresas sociales cargando con las deudas de los empresarios quebrados y no pueden arrancar con la producción por falta de capitales de inversión, de mercados favorables y frecuentemente caen víctimas de dirigentes y abogados corrompidos que urden negocios a espaldas de las bases.
Al no encontrar soluciones efectivas en los tribunales de justicia, ahora –inducidos por sus direcciones burocratizadas– se encaminan a buscar auxilio en el parlamento y hacen antesala en los ministerios; si antes se movilizaban hacia Sucre para presionar al Poder Judicial, ahora lo hacen hacia La Paz, subordinando sus movilizaciones a las ilusiones legales o parlamentarias.
En este trajín siguen aferrados al chaleco de sus dirigentes que han dado mil muestras de sus traiciones y de su servilismo a los gobiernos de turno. Urge una dirección revolucionaria que enarbole la necesidad de recuperar la independencia política y sindical de los trabajadores.
Tomado de Masas N. 2687.
